sábado, 23 de junio de 2018

PORQUE DEJÉ DE HACER PLANOS

  Para aquellas personas que practicamos la orientación, los planos tienen un poder de atracción especial. No sé si serán los colorines, la posibilidad de conocer un lugar a través de su representación en un papel o qué, pero hay algo mágico que nos encanta como un hechizo.
  Yo sucumbí a la atracción de la cartografía de orientación y me lancé a realizar algún plano de un modo artesanal y primario como sólo alguien cargado de ganas y de ignorancia acerca del tema puede hacer. Un plano base rudimentario y unos "rotus" y a patear bosque.
 Poco a poco, hablando con unos y con otros, cometiendo muchos errores y aprendiendo de ellos (eso creo), fui adquiriendo más y más experiencia. Experiencia que también me era muy útil como corredor: Adaptarme rápidamente al criterio utilizado por diversos cartógrafos, "entrar" rápidamente en plano, fijarme con precisión en los detalles del dibujo y "traducirlos" a la realidad y viceversa, etc..
 Tras varios años acumulé un total de 25 planos realizados para diversas modalidades de orientación a pie con más de 40 kilómetros cuadrados dibujados; también realicé planos de orientación con bicicleta de montaña con más de 135 kilómetros cuadrados representados. Además han quedado sin finalizar, en distintas fases del proceso, otros 25 planos de diversas modalidades, y es que yo pocas veces he hecho planos bajo pedido sino como un "freelance" de la cartografía. Que si, que ya sé que otros arrojan cifras muy superiores; sólo trato de facilitar unos datos objetivos propios, no compararme ni competir con nadie.
 Algunos de los últimos planos realizados tienen un nivel de calidad y de complejidad técnica notable y han sido reconocidos por muchos de quienes los han probado en competición. Perfectos no he hecho ninguno y todos, absolutamente todos, tienen o han tenido algún error objetivo: Olvidos, errores de interpretación de la minuta de campo, errores en el dibujo sobre el terreno o en el ordenador, errores con la escala del material base, etc..
 Tras esta trayectoria, ¿cómo se puede abandonar por completo esta actividad? Estos son los motivos principales que me llevaron a tomar tal decisión:

1.- No quitar ningún proyecto a cartógrafos profesionales españoles.
 En los años en los que yo comencé en la orientación (finales de los 80, principios de los 90 del siglo pasado) los planos de orientación en España eran realizados principalmente por cartógrafos extranjeros procedentes de diversos países. Y así fue a lo largo de dos décadas aproximadamente, si bien éramos cada vez más los españoles que íbamos introduciéndonos paulatinamente en la cartografía de orientación. Poco a poco cada vez más orientadores nacionales nos atrevíamos a coger los rotuladores y a salir al campo a dibujar lo que veíamos. Desde la FEDO, con Mario Vidal a la cabeza, se promovía, vía clinics, seminarios y demás cursillos, la formación de una escuela cartográfica española. Hoy, dicha escuela cartográfica está bastante asentada y hay incluso cartógrafos/as profesionales. Tal vez no sean muchos, tal vez haya proyectos suficientes para los que son y para muchos más, pero no seré yo quien se interponga en su desarrollo profesional, no seré yo quien les quite ni un solo proyecto a realizar. Yo ya tengo un trabajo y siempre hice los planos como una afición, no como una actividad profesional (lo que no quita que piense que mi labor bien mereciese una gratificación), por eso consideré que había llegado la hora de hacerme a un lado y dejar que fueran otros los que continuaran con esas labores.

2.- Dedicar mi tiempo libre a otras actividades con mayor prioridad.
  El tiempo que antes dedicaba a las labores de la cartografía de orientación ahora me hace falta para otras actividades que precisan de todo el tiempo que pueda dedicarles, así que los ratos que tanto disfruté en los bosques concentrado, observando, comparando ortofoto y terreno, moviéndome lentamente entre los árboles, ahora me es necesario para otras cosas. Sigo acercándome a los bosques con cierta frecuencia, ¿cómo no?, pero ya no lo hago imaginando el plano que podría resultar y mucho menos la competición que podría albergar un lugar determinado. Eso ya no me motiva, ya no.

3.- No seguir suscitando la envidia de gente mezquina.
 No todas las voces que decidían dar su opinión lo han hecho para bien. De forma activa yo he ido buscando las opiniones de orientadores/as en torno a mis planos. Casi siempre era complicado conseguir que la gente hablara sin tapujos, la mayoría de las ocasiones llegaba a la conclusión que la mejor noticia es que no hubiera noticias, es decir, si la gente no decía nada tras una carrera es que el plano no había sido tan malo.
 Las críticas técnicas tampoco me han causado mella; siempre he estado bastante seguro de mi criterio y del resultado final. Las críticas dañinas son las que, haciendo juicios de valores e intenciones, concluían que yo hacía planos motivado exclusivamente por la gratificación a percibir, es decir, por dinero. Además, tras tantos planos, y algunos bastante usados y reconocidos, surgieron "personajes" a quienes molestaba el que se contara conmigo desde otros clubes y/o federaciones y que me hubiera ganado un cierto prestigio como cartógrafo.
 A dichos "personajes" les digo que se queden tranquilos, que ya no recibiré más dinero ni prestigio y, que si, que llevaban razón en mis motivos, pero por los cojones; a los hechos me remito. Son los "ladrones" que creen a los demás de su condición, los de "difama que algo queda", los del "piensa mal y acertarás", los que creen conocerte muy bien pero no tienen de ti sino una imagen borrosa y distorsionada, como una caricatura grotesca. Cansado estoy de los listos que creen saberlo todo y que se esfuerzan por hacer que su opinión te llegue de un modo u otro, tal vez con el propósito de que te canses y dejes de hacer lo que tanto les incomoda. Pues bien, ya lo habéis conseguido. Enhorabuena.

1 comentario:

JOSE LUIS dijo...

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