sábado, 8 de enero de 2011

EVOLUCIÓN DEL TRABAJO DE CAMPO






















Muchos se preguntan cómo se gesta un plano de orientación.
Pues bien, partiendo del plano base suministrado y con la ayuda de sucesivas copias de seguridad guardadas, se puede ver la evolución del trabajo de campo del plano de Valonsadero Noroeste en el que se disputó la pasada edición del Campeonato de Castilla y León en la modalidad "clásica" , aunque para algunos se hizo "ultralarga".
Obsérvese la "purga" de curva auxiliar en las últimas imágenes.

sábado, 1 de enero de 2011

2011 ¿BROTES VERDES?

Llevo tiempo sin escribir nada en el blog. Tengo varias entradas escritas que no me decido a volcar en la red por unos motivos o por otros, experiencias pasadas hacen que sea más cauto y reservado. También hay ideas para nuevas entradas que poco a poco se podrán ver plasmadas.
En esta ocasión me gustaría usar este recurso para desear a todo aquel que se pase por aquí un muy feliz año 2011, así como que se cumplan todos nuestros deseos, especialmente aquellos referidos a la salud, al amor y a esos proyectos personales que son el motor en nuestro día a día.
Espero que este año recién comenzado nos traiga muchas carreras interesantes y bonitas, muchas experiencias de esas que se recuerdan gratamente toda la vida y en general buen rollo.
Las desgracias vienen solas así que mucha fuerza para lidiarlas y también para sortear a aquellos que pretenden hacernos sentir mal...que les den.
Mi particular deseo para la humanidad es que nos dejemos de ser tan materialistas y busquemos la felicidad en el camino hacia nuestros objetivos más nobles. Eliminemos de nuestras vidas las segregaciones entre ricos y pobres, guapos y feos, listos y tontos, ganadores y perdedores, etc. Dotémonos de más respeto y dignidad; y sobre todo perdamos el miedo a vivir como queremos y no como nos pretenden imponer.
Valoremos lo que tenemos sin que haya que perderlo. ¡¡¡FELIZ 2011!!!

miércoles, 24 de noviembre de 2010

HISTORIA DE LOS PLANOS DE ORIENTACIÓN


El húngaro Lázsló Zentai ha elaborado un, muy interesante y muy bien ilustrado, documento en .pdf con la historia de la cartografía en el deporte de la orientación. Disfrutadlo:


lazarus.elte.hu/mc/9icom/lz.pdf


En la imagen, el mítico primer plano de orientación a pie que Knut Valstad estrenó en 1950.

viernes, 19 de noviembre de 2010

HORAS BAJAS


No paso por un buen momento respecto a la orientación. Desde hace años pensaba que me convertiría en un fiel aficionado volcado en cualquiera de sus facetas (competición, organización, cartografía, trazados, etc), como alguno de esos guiris con los que coincidía en algunas carreras en el extranjero o incluso en algunas ligas nacionales de aquí. Pero no es así.
Por una parte está la falta de ilusión por competir: Con el trabajo que tengo me toca trabajar muchos fines de semana, y el año que viene se presenta peor que todos los anteriores. Contínuamente me pierdo competiciones a las que me gustaría acudir, pero, por una parte, esta falta de motivación retroalimenta mi negativa disposición a entrenar; y por otra, el haberme perdido tantas citas está haciendo que me acostumbre a esta situación.
Este año he competido en muy pocas carreras, y ni el haber viajado a Irlanda, ni el haber rellenado algún hueco con la orientación en bici de montaña, ni mi victoria en la Liga Norte de Legutiano, ni el estreno del plano de Valonsadero en el EYOC y el campeonato regional consiguen rellenar este hueco que no puedo cerrar. Además, entre una carrera y otra pasan a veces muchas semanas.
Ya llevo todo este año que apenas he realizado trabajo de campo cartográfico. Me limito a trabajar delante del ordenador, aburrido y monótono. Tengo un montón de proyectos aparcados, esperando mejores tiempos.
Ya no tengo “mono” cuando paso dos días sin ir al bosque, he perdido el gusto por estar en el monte, entrenar se me antoja una acción absurda tanto en cuento pienso que no voy a darle la continuidad y constancia que sería deseable.
Poco a poco he ido haciéndome con más y mejores prendas para entrenar y competir, que si gps, que si tal que si cual, pero nada.
A veces juego/entreno con el CatchingFeatures, pero incluso esto me aburre si el plano no es realmente desafiante.
Mis referentes personales en el ambiente de la orientación también han cambiado, vienen unos y otros se van. Todos cambiamos.

Vamos de camino hacia el invierno y me dirijo hacia un túnel que no sé si tendrá salida. Creo que no importa ya el que pueda acudir a tal o cual carrera, curso o concentración que eventualmente pudiera relanzar mis ganas; si no tengo interés por salir al bosque en el día a día yo creo que poco o nada puede animarme. ¿Será la crisis de los cuarenta?,¿Me habré converido sin darme cuenta en una vaca sagrada? J
Ojalá en otra entrada a este blog pueda decir que vuelvo a disfrutar, no ya de la orientación, sino de la propia naturaleza tanto como antes. Que así sea.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

LIGA NORTE EN BLANCO


En estos tiempos, y en todos los que han corrido y probablemente correrán, es importante tener una personalidad sólida, un criterio acorde a la misma y un carácter que sea el reflejo de ésta.
El hombre (y la mujer) es un animal social y en numerosas ocasiones nuestra personalidad da muestras de flaqueza ante la presión del grupo. La consecuencia puede ser que nuestro criterio se muestre errático y dubitativo y nuestro carácter se vea alterado por la lucha interna que enfrenta a aquello que queremos hacer contra lo que se supone que deberíamos hacer.
Enfrentarse a los elementos es digno de personas con un carácter fuerte y una firme determinación, pero no lo es menos enfrentarse a la postura unánime de un determinado grupo social y, en consecuencia, ser blanco de críticas y de términos malsonantes cuando no insultantes directamente.
El otro día tomé una decisión que mantuve hasta el final a pesar de que sabía que no sería bien recibida entre la gente que me rodeaba: Después de levantarme temprano y hacer un viaje bastante largo, decidí no competir en la carrera de Liga Norte que organizaba el club CRON en Lumbreras, al Sur de la Rioja.
Lo de madrugar no es importante para mí, trabajo en un sistema de turnos y cuando lo hago en turno de mañana he de levantarme a las cinco de la mañana...; lo del viaje tampoco es de importancia superlativa, aunque influía el que yo no era el conductor; nunca he practicado la orientación para ganar a fulano o a mengano y lo del ranking a veces supone una motivación pero nunca me ha quitado el sueño, entre otras cosas porque mi asistencia a las carreras está muy condicionada por mi calendario laboral. Así pues está claro que soy un orientador que se deja llevar por sus propias sensaciones (pobre de aquel que no practique la orientación desde un deseo interno) más que por condicionantes de corte, digamos, social; por eso antes de salir a competir escucho mi interior y analizo varias circunstancias: ¿He entrenado para acudir a esta prueba con garantías de no tener que recurrir a una táctica de supervivencia pura y dura? ¿Llevo tiempo sin competir y me comería el bosque a bocados? ¿Tengo algún presentimiento, sea éste positivo o negativo?
Otros condicionantes son la propia prueba, si el plano es nuevo o no, en qué grupo me veo integrado, etc, etc...
En resumen, me gustaría reclamar para mi y mis decisiones un poco más de respeto ya que yo respeté al resto de personas que si decidieron competir a pesar del mal tiempo. En ningún momento me dirigí a nadie diciendo: “Eres un suicida que no aprecia su salud” o “Si te lesionas o enfermas te estará bien empleado” o “Piensas más en el triunfo o en el ranking que en tu seguridad, eres un orgulloso con titulitis” o “Tienes menos ganas de correr que yo pero temes ser criticado” u “Obedeces al líder de tu equipo como un zombie”, etc...
A estas alturas de la película no creo que tenga que demostrar nada a nadie. En la orientación he visto muchas cosas que bajo mi criterio son mucho peores y más reprobables que el no salir a correr por que haga mal tiempo, lo cual en este caso no perjudica a nadie sino a mi mismo, así que antes de recriminar mi decisión yo invitaría a los más críticos a que reflexionaran un poco, que si hablamos de marqueses y lesionados crónicos se me ocurren varios nombres.

ORIENBIKE EN MONTEARANDA


Lo prometido es deuda y hace tiempo me comprometí a organizar una carrera de orientación con bici de montaña para algunos aficionados que trabajan conmigo.
Evidentemente lo que si iba a intentar es acercar a estos aficionados al mundo de la orientación normalizada a nivel mundial, con un plano adaptado a las normas IOF, etc, etc...
La cita por fín tuvo lugar el viernes 5 de noviembre. El día anterior tuve que poner balizas, trozos de cinta de plástico en realidad, hasta bien entrada la noche. Gracias al frontal que compré hace un año esta tarea se convirtió en una aventura nocturna de lo más gratificante y entretenida.
Ya el viernes por la mañana y antes de la salida puse cinco controles más en condiciones de niebla y pasando revista a los corzos del monte que, a esas horas, andaban agrupados y por espacios abiertos.
La gente fue llegando y cuando ya estabamos todos expliqué el funcionamiento de la prueba que consistió en un sector con salida masiva y diez controles de orden libre y otro sector con salida escalonada y trece controles de orden obligatorio en línea.
Tras la grata sorpresa que me llevé en Navas del Pinar el pasado agosto, llegando a la conclusión de que las personas con pocos conocimientos cogen al vuelo los conceptos básicos para encarar el reto de una carrera, esta vez no fue así, y los participantes tardaron más tiempo del que yo había previsto para acabar el sector del “score”. Tal fue la hecatombe que fueron varios los que volvieron a la meta sin todos los controles picados y que no iniciaron el sector en línea.
Sin embargo a otros se les dio mejor, no cejaron en el empeño de encontrar todos los controles y luego se lanzaron a iniciar el segundo sector. Finalmente de todos los participantes sólo acabaron la carrera con todos los controles dos de ellos, mientras otros cuatro abandonaron por diversos motivos, básicamente agotamiento y por la hora que era. El resto no inició la segunda parte de la prueba.
Al final, la competición que yo había previsto como un entretenimiento que pudiera durar unas tres horas se convirtió en una prueba de resistencia con un nivel técnico demasiado alto para estos corredores en particular.
Me disculpé y prometí que si en lo sucesivo organizaba alguna carrera más de este tipo bajaría tanto el nivel técnico como físico.
Por lo demás la gente me comentó que lo había pasado bien porque esto de la orientación era muy entretenido y divertido. Espero que esta experiencia no les quite las ganas de repetir.

lunes, 25 de octubre de 2010

LIGA NORTE EN LAS TUERCES




Domingo, 6:40 de la mañana, la radio se enciende a la hora prefijada y me cago en todo lo malo. Puffff, ¡cómo me gusta la orientación!...y ¡cómo me revientan los madrugones!
Me pongo en marcha, tengo que ir a Gumiel de Izán donde he quedado con Edu para ir a la carrera. De camino atravieso cautelosamente los bosques porque temo que algún animal se avalance sobre mi coche.
La A-1 de camino a Burgos está en obras; la verdad es que le hace falta porque los camiones machacan mucho el asfalto. Tras haber pasado Burgos, y cerca de nuestro destino, la niebla cubre los campos, ¿habrá niebla donde vamos a correr?
Edu ha mirado el acceso a Gama, pueblo en el que está el centro de competición y ha visto que podemos evitarnos un rodeo de varios kilómetros si atajamos por un camino que no sabemos si está en buen estado, así que nos la jugamos y llegamos a Gama hasta topar con el arco de meta.
A mi no me sobra ni un minuto para cambiarme y llegar a la salida a tiempo, así que tras ver un poco el ambiente me voy a la furgoneta para vestirme de faena. Manga corta ¿si, no? Temo por el viento que pueda soplar en los altos pero al final me decanto por la manga corta y acierto porque el día va levantando y es soleado.
Llego a la presalida justo a tiempo y en la subida a la salida algo me empuja fuera de la senda para quitarme un peso de encima. ¡Puaaaa, qué a gusto me he quedado! No hay como satisfacer las necesidades básicas para sentirte relajado. Esta parada en boxes me hace llegar justo a tiempo de entrar en el apartado de menos 2 minutos. Que bueno es llegar y besar el santo.
Pi, pi, pi, pi, piiiiiiiiiiiii. Empieza la aventura, el desafío, el reto, todo el torrente de sensaciones y toma de decisiones, la adaptación al medio, etc, etc, etc...
Mi única opción, no ya para intentar ganar sino como mero orientador, es no cometer errores...o por lo menos, los menos posibles. Empiezo la carrera con buenas sensaciones, pero en cuanto me toca subir empiezo a darme cuenta de que no estoy en forma y empieza a dolerme la espalda un poco por encima de donde pierde su nombre, y empiezo a decirme que tengo que entrenar, y empiezo a decirme que tengo que cuidar la alimentación, y luego empiezo a decirme que no tengo que pensar más que en lo que estoy haciendo y que estos pensamientos espúreos no sirven más que para desconcentrarme. Así que continúo mi carrera disfrutando del paisaje, de un plano muy bien hecho y de un trazado un tanto simplón a mi juicio pero que el terreno se encarga de dar contenido. Así voy uniendo un control tras otro hasta que llego a las cercanías de la 5ª baliza. Veo varios corredores, me desconcentro, no respeto el rumbo, invierto el plano, veo una baliza que no es la mía, la pico porque si, me digo que debería relocalizar en un lugar que me dé seguridad pero en vez de hacerlo me pongo a dar vueltas a lo tonto. Cuando ya estoy harto de perder el tiempo decido arreglar el estropicio y lo hago con solvencia pero el tiempo perdido ya no vuelve. En otras ocasiones situaciones como esta me han hecho sacar cierto genio y enfadarme conmigo mismo, pero esta vez simplemente me he lanzado hacia el siguiente control sin dar demasiada importancia al error y sin prometerme a mi mismo no volver a fallar.
La carrera continua sin fallos y sin incidencias notables, hasta que en una de las últimas balizas y sin venir a cuento, me olvido de mi brújula y a pesar de la gran visibilidad de la zona (o tal vez por ello) me lanzo hacia una peña creyendo que es mi primer objetivo antes de lanzarme al control. Por fín me doy cuenta de mi error, nacido sin duda de la falta de oxígeno en el cerebro y de las ganas de terminar y lo soluciono sin problemas, pero tras perder varios minutos. Tras picar la dichosa baliza, me lanzo hacia abajo con las rodillas cargadas y sin fuerza para controlar mis tobillos; pico las dos últimas balizas y entro en meta.
La sensación tras ver las clasificaciones definitivas es amarga, ya que sin los errores cometidos, y a pesar de mi mala condición física, hubiera estado en el tiempo del ganador. Pero bueno, lo hecho hecho está y si algo me ha enseñado la orientación, es que no vale de nada lamentarte una vez han pasado las cosas, así que no queda más que aprender e intentar que no se vuelvan a repetir los errores.
Regresar a las Tuerces es una gozada, y lo es porque supuso una de las primeras apuestas del club ORCA ya que convirtieron este paraje en un magnífico escenario para un Campeonato de España y varias Ligas Norte. El plano da juego para volver varias veces y cada una de ellas descubrir nuevos retos. No sucede así en otros lugares, en los que tienes la sensación de un “dejá vu” cuando temporada tras temporada vuelves a pasar por las mismas zonas y no sólo el plano no sufre cambios sino que incluso los trazados no incorporan novedad alguna, otra forma de ver un mismo terreno. La orientación ha de suponer siempre un reto, un desafío; si una competición no aporta nada y se convierte en un gesto aburrido y rutinario ésta pierde su sentido, o al menos esa es mi opinión.