domingo, 6 de agosto de 2017

SISU

  Hace algún tiempo pude ver que un buen colega del mundillo de la orientación tenía colgado junto a su escritorio una cita escrita en francés que más o menos decía: Nada es imposible para el hombre que se entrega al trabajo sin contemplaciones. Ya digo que no recuerdo muy bien las palabras exactas pero lo más importante no es cómo digamos las cosas sino su significado, y éste me quedó muy claro.

  El tiempo pasó y la vida, que no deja de dar sorpresas a quien busca con avidez el conocimiento, me acercó a una palabra en finlandés que, aún siendo muy corta, tiene un significado cargado de contenido, contenido que guarda una estrecha relación con la cita que un día leí en un papel clavado a una pared.

 La palabra es "sisu", sisu significa determinación, resistencia, valentía, coraje, fortaleza de carácter, encarar retos y desafíos aunque esté todo en contra o cuando el éxito parece lejano y no está asegurado. De un modo más popular equivale a lo que decimos echarle huevos o tener cojones.

  Para los finlandeses, sisu es una seña de identidad, una forma de ser, una característica de su idiosincrasia grabada a fuego en su interior por la historia de su nación que, además, este año cumple un siglo de vida. Sisu es, también, una marca de camiones y de pastillas de regaliz.

  A mi me gusta que un significado tan grande sea expresado con una palabra tan pequeña, tan fácil. Me gusta que sisu, cambiando las sílabas se escriba "susi", que significa "lobo" en finlandés. Ese lobo son nuestros miedos, nuestros temores, nuestra ansiedad, nuestra angustia y nuestra preocupación. Por eso, ante el susi, sisu, como una analogía del ying-yang.

  Sisu puede utilizarse como ayuda a la meditación: Inspirando pronunciamos mentalmente "si", expresión asertiva por excelencia en castellano, y al expirar pronunciamos mentalmente "su", que con su "u" final nos ayuda a expulsar el aire. Al decir "su" evitamos el pensamiento de la palabra "no" pero, igualmente, nos ayuda a expulsar lo negativo de nuestro interior. Por tanto "sisu" puede ser un estupendo mantra y palabra "clave" que nos devuelva a un buen estado mental cuando perdamos la concentración, las ganas o el valor.

lunes, 31 de julio de 2017

VIDA DE ORIENTADOR

  De mis casi tres semanas de vacaciones por Finlandia en este verano, me apetece rescatar una experiencia que recuerdo gratamente. Se trata de la visita que hice al hogar de los Puustinen, Ritva y Valto, en Iisalmi.
 Ritva ha trabajado como enfermera y profesora de enfermería; Valto, por su parte, fue jefe de bomberos y rescate de la región de Savo, en el centro de Finlandia. Valto, además, lleva practicando la orientación desde hace aproximadamente 60 años, ahí es nada. Hoy en día, a sus 81 añazos y con una operación de corazón, se niega a dejar de practicar su deporte favorito. 
 Ritva, su esposa, asistente, compañera, etc., trata de hacerle ver sus limitaciones, pero él sigue participando en entrenos y competiciones siempre que puede.
 En la foto adjunta salen Ritva y Valto ante las vitrinas en las que Valto ha ido colocando todos los trofeos conseguidos a lo largo de su dilatada experiencia como orientador. Aunque ha sido socio de varios clubes, lleva los 30 últimos como socio del Iisalmen Visa.
 En la jornada que pude disfrutar en su casa le transmití mi enhorabuena por su larga carrera como orientador y la sana envidia que me producía la mayor implantación de la orientación en Finlandia, si la comparamos con España y que se traduce en mayor número de competiciones, entrenamientos, clubes con más socios, etcétera.

Los Puustinen

lunes, 12 de junio de 2017

OTRO VALONSADERO ES POSIBLE

  Hace ya casi ocho años que elaboré uno de los planos más queridos para mí, pero a la vez más controvertido y cuestionado. Se trata de Valonsadero, un enclave rico en historia y cultura. Dicho plano y paraje ha albergado muchas e importantes competiciones de orientación y por él han pasado personas de medio mundo. De hecho su estreno fue en los relevos del EYOC 2010. Según fui informado, el plano de Valonsadero fue votado por los participantes como lo mejor de la competición en general. No creo que las chavalas y chavales valoraran la calidad técnica del plano en sí, sino que fueron las especiales características del terreno las que transmitieron sus bondades al plano que trató de plasmarlas en toda su singularidad.
  El encargo de levantamiento del plano vino por casualidad y cuando empecé a patear el terreno y a enfrentarme a la tarea me vinieron a la mente dos ideas, la primera: “¡¡¡Dónde me he metido!!!; y la segunda: “He de hacer un plano a la altura de un lugar tan espectacular para la práctica de la orientación”. El caso es que vas estableciendo parámetros claramente definidos y te das cuenta de que la normativa IOF es como un traje de neopreno que te aprieta y no te deja moverte libremente, así que vas tirando de creatividad para plasmar mejor todo lo que te ofrece el terreno y vas trasgrediendo la norma una y otra vez. Que si reduzco un poco de tamaño algunos elementos, que si me saco de la manga este símbolo porque me da juego y me permite ahorrar tiempo, que si esta trama define mejor lo que hay por aquí y por allá. En fin, que al final llega el controlador IOF y se echa las manos a la cabeza.
  Yo, que había gestado a la criatura, sabía perfectamente que había acciones que se podían “deshacer” y lo cierto y verdad es que nunca porfié por que la primera versión del plano fuera la definitiva, sin embargo, en comunicación por correspondencia electrónica con el director técnico del EYOC 2010, éste me comunicó que el plano le parecía bien y que, en principio, no se tocaba nada. Nadie puede acusarme de callarme los cambios realizados y que no respetaban la norma IOF; una por una se las comuniqué al responsable técnico de la prueba y aún así se apostó por la versión más “punk” e irreverente.
  Ahora, pasado el tiempo, y después de que propios y extraños hayan cantado las bondades y maldades del plano, me decido a experimentar y a “traer” al plano a la norma para ver el resultado y comparar con la primera versión del mismo. Son varios los cambios, sólo mencionaré los más notables y/o controvertidos:
- Restitución del tamaño original de algunos símbolos que fueron reducidos entre un 20 y un 25% (Cota, cueva, círculo negro, suelo pedregoso, etc..),
- Eliminación o transformación de símbolos. Se elimina el cortado más fino (había tres anchuras de cortado), que correspondía con cortados pasables de 1 - 1´5 metros. Se transforma la roca más pequeña (también había tres tamaños de roca) a un símbolo de campo rocoso.
- Transformación de la trama personal que representaba arbustos dispersos (amarillo 100% con puntitos verdes) al símbolo terreno abierto agreste (amarillo al 50%). Este símbolo se cambió para el EYOC al símbolo de árboles dispersos en terreno abierto (puntos blancos sobre un fondo amarillo al 100%). Bajo mi punto de vista tal cambio no fue el más adecuado, siendo el actual más conforme a la norma, si bien en algunas zonas más densa de arbustos correspondería colocar una trama de rayas verdes verticales.
- El criterio de representación de los árboles aislados lo mantengo; sólo fueron representados con un círculo verde aquellos árboles con una envergadura tal que su tronco podía tapar perfectamente un control de tamaño habitual (Diámetro de tronco cercano al metro). Otros árboles de entidad menor y sitos en zonas periféricas de superficies en blanco fueron dibujados como un punto blanco como solución de dibujo pero no representaban un símbolo “per se”. Este hecho descolocó un poco a los técnicos que pudieron acceder al archivo del plano en OCAD.

  A la izquierda el plano tal como se presentó inicialmente, a la derecha el plano más IOF:

                       


  Aparte de estos cambios, para “pulir” más el resultado final habría que eliminar pequeños afloramientos que no merecen ser dibujados, una revisión detallada de las sendas menos visibles (creadas habitualmente por las numerosas vacas que pululan por el terreno desde tiempos prehistóricos según puede afirmarse en base a las pinturas rupestres que abundan en la zona de “Cañada Honda”, revisión de los árboles secos (equis verde), etc..

domingo, 30 de abril de 2017

¿SON SÓLO PALABRAS?

 El escritor argentino Jorge Luis Borges manifestó a una avanzada edad que se arrepentía de no haber dedicado más tiempo al conocimiento de la lengua alemana. Si que lo hizo con la lengua inglesa (creció hablando inglés y castellano en su ámbito familiar), pero no así con el idioma germano. Supongo que conoció un poco acerca del mismo (se dice que aprendió alemán con la única ayuda de un diccionario), pero lo suficiente como para darse cuenta de que se hallaba ante un cuerpo de conocimiento filológico en el que hubiera merecido la pena sumergirse a placer.
 Lo mismo me ha sucedido a mí ante el asombro de descubrir algunas palabras del alemán con un poder descriptivo muy concreto y que no encuentran un equivalente en la lengua castellana, lo cual nos obliga a utilizar varias palabras para expresar el mismo concepto. La primera de ellas pude conocerla ya hace varios años y, de forma recurrente, aparece ante mi por su relación con disciplinas humanísticas; la segunda apareció en mi vida hace pocos días gracias a la ayuda, vía facebook, de Nicolás Corvo. Las palabras son “zeitgeist” y “waldeinsamkeit”.

 ZEITGEIST puede traducirse como “espíritu de los tiempos”. El espíritu de los tiempos en el Renacimiento sería la recuperación del conocimiento y las artes de corte clásico con el claro referente de los imperios griego y romano en siglos pretéritos. Al pensar en el espíritu de los tiempos de España en los últimos años a mi me viene a la cabeza el término “corrupción”, y en el caso de Estados Unidos el término sería “guerra”. Así pues el zeitgeist vendría a resumir qué atributos caracterizan una sociedad, una cultura, una nación, etc.., en una época determinada. Pienso que es importante no dejarnos llevar por las tribulaciones del día a día, saber mirar más allá de nuestras narices y poder calificar con un solo término la situación histórica de una entidad determinada, porque de esa conclusión, de esa idea, se puede partir para tratar de cambiar las cosas, si el término es negativo, o para mantenerlas e incluso mejorarlas si el término es positivo.

 WALDEINSAMKEIT viene a significar: “La sensación de sentirse solo en el bosque, en unión con la naturaleza”. Casi nada. Lo ignoro totalmente pero me atrevería a especular con que este término hizo aparición en la etapa de la historia cultural de Alemania dominada por el Romanticismo. Anteriormente a dicha época, sentirse solo en el bosque no era una sensación gozosa, bien al contrario, si se daba tal situación ésta no era sino fuente de ansiedad, angustia, temor, etc.., y probablemente propiciada por haber acudido al bosque a la búsqueda de algún producto que sólo pudiera encontrarse en él (leña, setas, caza, etc..). El bosque, lugar donde habitaban los monstruos de nuestra imaginación, lugar dónde obtener un aprovechamiento económico, también es un lugar en el que “cargar las pilas”, sentirse bien, desarrollar la dendrofilia (amor por los bosques y los árboles), encontrarnos a nosotros mismos, explorar nuestra espiritualidad.

miércoles, 12 de abril de 2017

AGRADECIMIENTOS

 Es de bien nacido el ser agradecido, por ello, quiero dar las gracias a aquellas personas que te encuentras por la vida y que, con su ejemplo, te van mostrando el camino a seguir. Y si importantes son aquellos que suponen un ejemplo en positivo y a quien queremos parecernos, no lo son menos quienes son un ejemplo en negativo y nos muestran claramente qué comportamiento queremos evitar. Tales individuos abundan por doquier, el neoliberalismo galopante que campa a sus anchas en los países occidentales genera constantemente sujetos sin entrañas, conciencia, ni humanidad, capaces de vender su alma por un puñado de euros, poder, influencia…Son aprendices de psicópatas con un cierto carisma y bastante capacidad para manipular a los pobrecillos bienintencionados, esos “tontos” que se creyeron la principal lección de sus padres y/o educadores: Ser buena persona.

 A mi me dicen que tengo pinta de buenazo. No sé, me gusta pensar que lo que llevas por dentro se transmite al exterior. Pero, no lo voy a negar, las malas ideas también se me pasan por la cabeza, lo bueno es que trato de reconocerlas y anularlas, porque aquí me surgen algunas preguntas: ¿La buena gente nace o se hace?, ¿el bueno lo es porque no sabe ser de otra manera o porque en cada decisión que ha de tomar elige el camino de la bondad?, ¿se pueden hacer cosas malas tratando de ser bueno? y, ¿se pueden hacer cosas buenas tratando de hacer el mal?

 Retomando el planteamiento inicial, quiero dar mi más sincero agradecimiento a quienes me muestran el camino que NO he de seguir, que NO quiero seguir. Según parece los humanos tenemos dos formas de procesamiento de la información que manejamos, venga del exterior o del interior; una forma es automática, rápida, inconsciente, no consume apenas tiempo ni energía, la otra es elaborada, consciente, precisa de tiempo y energía mental. Si la respuesta al procesamiento que hacemos de la información en forma automática nos induce al egoísmo, al aprovechamiento propio, a no pensar en los demás, a no empatizar en absoluto, a perjudicar incluso a otros, parece ser que no nos convierte en malas personas, ya que estas respuestas automáticas son el resultado de siglos y siglos de evolución como especie en la que el objetivo fundamental es la adaptación a un mundo con recursos limitados para conseguir la supervivencia. Ahora bien, si somos tan obtusos y enajenados como para dejarnos llevar por esta primera respuesta instintiva y “animal”, o si, tras concedernos un tiempo para el razonamiento y la comprensión, seguimos optando por la misma, entonces si que somos malos de verdad. Un argumento esgrimido por quienes se dejan llevar por las primeras sensaciones y/o construyen sus razonamientos a partir de las mismas, es que dicen ser más naturales y que son más ellos mismos. Pero, ¿significa esto que quien se guíe por conclusiones fruto de una reflexión serena y analítica es menos natural, o que trata de ser quien no es realmente?.

 Son conocidas las expresiones que vienen a tratar de justificar comportamientos injustificables: “Si no lo hacía yo, otro lo hubiera hecho”, “o te adaptas o te pasan por encima”, “tu hubieras hecho lo mismo en mi lugar”, “la vida es así, es un mundo difícil, eres depredador o te comen”, “hay que ser listo…”, etc., etc.. Los rasgos de la personalidad de la mala gente también son conocidos: Un ego desmesurado (tal vez enorme ante los demás pero por disimular una evidente falta de autoestima y/o complejos ocultos) y sus defectos asociados: egoísmo, egocentrismo, egolatría. Una arrogancia más o menos oculta y que se manifiesta en una auto-imputada autoridad o prestigio. Un despotismo exacerbado en sus acciones. Una prepotencia carente de todo respeto hacia los demás. Una soberbia que aflora cuando se les planta cara o no les salen bien los planes, etc..
 Sus “armas” también son bien conocidas: La sonrisa falsa, tratando de generar confianza y cercanía para que los demás bajen sus defensas. El chisme, el bulo, el rumor, a espaldas de quien se quiere perjudicar o condicionar. La falsedad y la doble moral a la hora de criticar en otros lo mismo que se puede aplicar a ellos. El uso de el halago, el cumplido y la alabanza para ganarse a alguien…aunque luego se le machaque por detrás. Presentar como verdad absoluta su propia opinión. Asumir el papel de autoridad moral y demonizar a todo aquel que ose oponerse a su manipulación, etc., etc...

 Sinceramente, creo que este tipo de personas son totalmente prescindibles, pero ya que están ahí y hay que convivir con ellos, “utilicémoslos” para aprender qué es lo peor que puede ofrecer el ser humano, para aprender que tenemos alternativas, que podemos NO ser cómo ellos, que hemos de tomar la decisión de NO comportarnos como ellos; “usémoslos” para diferenciarnos de ellos y tomarlos cómo modelo de en qué NO queremos convertirnos, quién NO queremos ser. Démonos la oportunidad de disfrutar del silencio, reflexionemos, hagamos un análisis objetivo de nosotros mismos, eliminemos el ruido de nuestra mente y si, después de tal proceso, nos reconocemos como razonablemente buenas personas entonces alegrémonos e iniciemos una lucha firme pero pacífica contra aquellos sujetos que parasitan la vida de otros, individuos que, en el fondo, merecen lástima en vez de rencor. Si a pesar de mostrarles sus errores siguen empecinados en sus posturas y conductas entonces no merecen más que desprecio y que no les dediquemos ni un segundo más de aquello más preciado que tenemos: Tiempo.

viernes, 16 de diciembre de 2016

DE LOS UNOS Y LOS OTROS

 A lo largo de los años inmerso en el mundillo de la orientación he conocido muchas personas y, aún a riesgo de resultar un tanto reduccionista, he venido a identificar dos clases de comportamiento “extremo” entre aquellas personas que no se han conformado con competir y, en algún momento, decidieron dar un paso adelante a favor del desarrollo de la orientación.
  Por una parte está el apasionado de la naturaleza, tal vez heredero del sentimiento que Félix Rodríguez de la Fuente hizo nacer en tanta gente hace ya unas décadas con su labor divulgativa, o simplemente seguidor de una dinámica autodidacta o de una tradición familiar. Éste ha llegado a la orientación procedente de otras actividades al aire libre y ha encontrado en ésta una buena opción en la que satisfacer sus ansias de desafíos físicos y mentales. Este tipo de gente tal vez se haya implicado en la creación y/o gestión de un club, federación, etc., abogando por el crecimiento y asentamiento de este deporte, ofreciendo parte de su tiempo en una dinámica de promoción vía cursillos, organización de pruebas, etc.. Pero no nos engañemos, lo que le gusta a un sujeto tal es moverse, hacer cosas, salir al campo; sin embargo, asistir a tediosas reuniones, leer actas de reuniones pasadas, llevar una tesorería o buscar patrocinadores, se le antoja una tortura.
Con este tipo de individuos no valen lisonjas, cumplidos o adulaciones. Cumplen con la tarea a la que se comprometen por motivación intrínseca, del logro por el logro. No esperan condecoraciones ni palmaditas en la espalda; es más, éstas les pueden hacer desconfiar. Así pues, son capaces de elaborar complejos planos o incluso de cargarse sobre sus hombros la mayor parte del trabajo de organización de una carrera si creen que el lugar en el que se desarrollará tiene un gran potencial para nuestro deporte. Sin embargo, dichas personas aunque pacientes y tolerantes, pueden ser de mecha corta y mandarlo todo a la mierda ante un funcionario prepotente, un político pusilánime, o un compañero de organización con ganas de imponer su criterio o de ponerse una medalla que no le corresponde. Insistentes pero inconstantes a un tiempo, estas personas son capaces de lo mejor y de lo peor, de demostrar gran capacidad de trabajo y sacrificio en pos de un proyecto en el que creen al 100%, pero también de pegar una espantada o tener una acalorada discusión por lo que pueden interpretar como un “ataque” a sus fundamentos o principios, por ínfima que sea la razón.
  Hay, por otra parte, otro tipo de “hacedores” de la orientación. Son más correosos, fibrosos, se manejan bien en los enfrentamientos dialécticos en las distancias cortas; conciben su presencia en la orientación a más largo plazo y esto les hace ser más “maquiavélicos”. Estos no explotan, más bien observan desde las sombras. Son más amigos de ocupar cargos en alguna Junta Directiva (club, federación territorial, etc..), y de moverse en los despachos. Sin duda prefieren estar en el bosque, pero no se manejan mal entre cuatro paredes. Se saben parte de una jerarquía y la respetan y hacen respetar. Bajan la cabeza ante sus superiores, la mantienen a la altura de sus iguales y la levantan levemente ante quienes consideran por debajo de su condición, si es que la soberbia y la arrogancia ya han hecho presa en ellos. En muchos casos representan el “cuñadismo” aplicado a la orientación: saben de todo y tienen mucha “psicología”, o sea, presumen de conocer a las personas y de darles el trato más apropiado con sólo un golpe de vista. Licenciados de bar, aburren a sus amistades y/o familiares apoyados sobre una barra mientras les cuentan sus hazañas en los más diversos terrenos.
 Resulta curioso escucharles cuando dicen que están hartos de esa dinámica, pero lo cierto es que nunca la abandonan y si lo hacen ya es por causas de fuerza mayor o por haber sido sustituidos tras un proceso de votación. Si esto ocurre, lo normal es que dediquen, a quien les ha arrebatado su cuota de poder, una larga lista de insultos y descalificaciones. Estos elementos se creen indispensables y se manifiestan como pieza necesaria para que se organice tal o cual competición, considerando de igual o mayor magnitud el haber hecho unas cuantas llamadas telefónicas a realizar un plano, un trazado, etc.. No está de más recordar que sin avituallamiento, suelo duro, la presencia de un alcalde en la entrega de premios, etc., una prueba de orientación se puede llevar a cabo; sin plano y sin balizas, no.

 En fin, ha sido éste un ejercicio de exageración y caricaturización acerca del comportamiento de unos individuos que probablemente no existan ( o tal vez si ), ya que cuesta creer en la existencia de alguien con una personalidad tan “desenfocada”. Para realizar estas descripciones no me he basado en nadie en particular sino en un compendio de varios personajes que me han venido a la mente. Por cierto, si yo tuviera que encasillarme en alguno de estos estereotipos, sin duda, lo haría en el primer ejemplo. ¿Y tú?,¿te reconoces en alguna de estas dos descripciones?

lunes, 15 de agosto de 2016

EVOLUCIÓN

  Hace aproximadamente un año se abrió para mí un periodo de reflexión, de revelación, un cambio; en definitiva, un tiempo de evolución. Cambié el chip respecto a algunas cosas. Por ejemplo, me replanteé el tiempo de mi vida que pasaba sentado en el asiento de cualquier tipo de vehículo en viajes de ida y vuelta a carreras de orientación. No me arrepiento de nada en este sentido, pero ahora se me antoja excesivo el tiempo necesario que se invierte en acudir a algunas carreras que no me aportan nada (planos con poco contenido técnico, planos repetidos y que no suponen un reto o desafío real, planos urbanos o pruebas de sprint en las que realmente no disfrutaba practicando la orientación,…).Es tiempo de identificar lo que me gusta y lo cierto es que mi prueba favorita es la clásica, o como mucho la media. Sprints, algunas urbanas, los he corrido, pero no me entusiasman. Por mi trabajo, no puedo ir a muchas carreras a las que me gustaría acudir, pero tampoco es cuestión de ir a otras sólo porque si puedo, cuando no me dicen nada. Mi bagaje de carreras y terrenos visitados es amplio y, aunque creo que es mucho más lo que me falta por conocer, el hacerlo puede implicar largos desplazamientos.

   Otro tema que no veo igual es el tiempo necesario para afrontar un proyecto de cartografía. He disfrutado bastante pasando muchas horas haciendo trabajo de campo y algo menos digitalizando el trabajo delante de la pantalla de un ordenador. Insisto, no me arrepiento del trabajo realizado y el tiempo invertido, pero a día de hoy se me antojan excesivas las horas necesarias para realizar un plano. Lo mismo puedo decir acerca de la organización de carreras; hoy me parece un trabajo cada vez menos estimulante y con el que ya no disfruto como lo hacía hace tiempo. ¿Puede decirse que mi compromiso por el desarrollo y asentamiento de la orientación ha descendido? Puede que sí, o simplemente he decidido que ya he dedicado a esto demasiado tiempo y que es algo que ya no va conmigo. Digamos que la orientación ocupaba un nivel de prioridad alto en mi vida y ahora ese nivel es menor y ha sido sustituido por otras actividades; porque, aunque no lo pareciera, siempre he tenido otras inquietudes y aficiones al margen de la orientación.

   Estos cambios no implican un abandono de la orientación, pienso seguir practicándola, pero con menos frecuencia y ya no dedicar tiempo a actividades paralelas (cartografía, organización de pruebas, etc..). La carrera de orientación me parece un estupendo modo de vivir la naturaleza, pero no es el único ni mucho menos, hay muchas actividades deportivas que también se desarrollan en plena naturaleza (senderismo, bici de montaña, etc..). ¿Existe algún otro factor que haya propiciado este “empujón” evolutivo? Sin duda. Primero, el tener otras actividades y ocupaciones que vienen a rellenar el tiempo que dedicaba a la orientación, y por otro lado, la degradación del entorno humano en el que venía moviéndome y que me ha llevado a sentir un profundo sentimiento de decepción hacia algunas personas que fueron influyentes para mi en otro tiempo. Aun recuerdo gratamente los tiempos en los que formábamos un grupo en cualquier carrera sin importar la edad, la procedencia, el club, el nivel físico o técnico. Sólo éramos gente con una afición en común y ganas de pasarlo bien; todos diferentes, pero todos iguales, nadie representaba el papel de un líder que no se necesitaba, nadie ostentaba una autoridad hacia los demás. Hoy en día, esa situación ha cambiado para peor.


   Es este un tema delicado ya que entramos en el terreno de los puntos de vista particulares y cada uno ve las cosas a su manera, pero cualquiera puede entender que se quiera evitar un entorno en el cual hay un puñado de personas que han llegado a la conclusión de que no soy merecedor de su respeto y de que no les gusta cómo gestiono mi vida. Tal vez por una confianza mal entendida y que no se dan cuenta que han perdido, estas personas me juzgan y critican, se permiten el lujo de meterse en mi vida para analizar malintencionadamente cada pequeño detalle, llegando incluso a contarme los cuartos y a decirme lo que tengo o lo que no tengo que hacer, a decirme en qué o en qué no debo gastarme el dinero. Increíble, pero cierto. Tengo muy claro lo que quiero en mi vida y lo que no estoy dispuesto a soportar y, por supuesto, no voy a tolerar la manipulación, el condicionamiento más o menos explícito ni la coacción directa y verme sometido al juicio y crítica de personas tóxicas que, desde mi punto de vista, son injustas e irrespetuosas. Podría alargarme mucho con este tema pero no creo que merezca la pena dedicar más tiempo a esta cuestión. Sólo puedo decir que a pesar de haber PERDIDO, por ejemplo, un contacto más frecuente con muchas otras personas con quienes tenía una buena relación, sin embargo, en mi interior, la sensación es la de haber GANADO, ganado en tranquilidad, en confianza y en coherencia conmigo mismo. A aquellos con los que me llevé y llevo bien decirles que sigo ahí y que pueden contactar conmigo cuando quieran y a los otros que les vaya bien, pero lejos de mí.