viernes, 16 de diciembre de 2016

DE LOS UNOS Y LOS OTROS

 A lo largo de los años inmerso en el mundillo de la orientación he conocido muchas personas y, aún a riesgo de resultar un tanto reduccionista, he venido a identificar dos clases de comportamiento “extremo” entre aquellas personas que no se han conformado con competir y, en algún momento, decidieron dar un paso adelante a favor del desarrollo de la orientación.
  Por una parte está el apasionado de la naturaleza, tal vez heredero del sentimiento que Félix Rodríguez de la Fuente hizo nacer en tanta gente hace ya unas décadas con su labor divulgativa, o simplemente seguidor de una dinámica autodidacta o de una tradición familiar. Éste ha llegado a la orientación procedente de otras actividades al aire libre y ha encontrado en ésta una buena opción en la que satisfacer sus ansias de desafíos físicos y mentales. Este tipo de gente tal vez se haya implicado en la creación y/o gestión de un club, federación, etc., abogando por el crecimiento y asentamiento de este deporte, ofreciendo parte de su tiempo en una dinámica de promoción vía cursillos, organización de pruebas, etc.. Pero no nos engañemos, lo que le gusta a un sujeto tal es moverse, hacer cosas, salir al campo; sin embargo, asistir a tediosas reuniones, leer actas de reuniones pasadas, llevar una tesorería o buscar patrocinadores, se le antoja una tortura.
Con este tipo de individuos no valen lisonjas, cumplidos o adulaciones. Cumplen con la tarea a la que se comprometen por motivación intrínseca, del logro por el logro. No esperan condecoraciones ni palmaditas en la espalda; es más, éstas les pueden hacer desconfiar. Así pues, son capaces de elaborar complejos planos o incluso de cargarse sobre sus hombros la mayor parte del trabajo de organización de una carrera si creen que el lugar en el que se desarrollará tiene un gran potencial para nuestro deporte. Sin embargo, dichas personas aunque pacientes y tolerantes, pueden ser de mecha corta y mandarlo todo a la mierda ante un funcionario prepotente, un político pusilánime, o un compañero de organización con ganas de imponer su criterio o de ponerse una medalla que no le corresponde. Insistentes pero inconstantes a un tiempo, estas personas son capaces de lo mejor y de lo peor, de demostrar gran capacidad de trabajo y sacrificio en pos de un proyecto en el que creen al 100%, pero también de pegar una espantada o tener una acalorada discusión por lo que pueden interpretar como un “ataque” a sus fundamentos o principios, por ínfima que sea la razón.
  Hay, por otra parte, otro tipo de “hacedores” de la orientación. Son más correosos, fibrosos, se manejan bien en los enfrentamientos dialécticos en las distancias cortas; conciben su presencia en la orientación a más largo plazo y esto les hace ser más “maquiavélicos”. Estos no explotan, más bien observan desde las sombras. Son más amigos de ocupar cargos en alguna Junta Directiva (club, federación territorial, etc..), y de moverse en los despachos. Sin duda prefieren estar en el bosque, pero no se manejan mal entre cuatro paredes. Se saben parte de una jerarquía y la respetan y hacen respetar. Bajan la cabeza ante sus superiores, la mantienen a la altura de sus iguales y la levantan levemente ante quienes consideran por debajo de su condición, si es que la soberbia y la arrogancia ya han hecho presa en ellos. En muchos casos representan el “cuñadismo” aplicado a la orientación: saben de todo y tienen mucha “psicología”, o sea, presumen de conocer a las personas y de darles el trato más apropiado con sólo un golpe de vista. Licenciados de bar, aburren a sus amistades y/o familiares apoyados sobre una barra mientras les cuentan sus hazañas en los más diversos terrenos.
 Resulta curioso escucharles cuando dicen que están hartos de esa dinámica, pero lo cierto es que nunca la abandonan y si lo hacen ya es por causas de fuerza mayor o por haber sido sustituidos tras un proceso de votación. Si esto ocurre, lo normal es que dediquen, a quien les ha arrebatado su cuota de poder, una larga lista de insultos y descalificaciones. Estos elementos se creen indispensables y se manifiestan como pieza necesaria para que se organice tal o cual competición, considerando de igual o mayor magnitud el haber hecho unas cuantas llamadas telefónicas a realizar un plano, un trazado, etc.. No está de más recordar que sin avituallamiento, suelo duro, la presencia de un alcalde en la entrega de premios, etc., una prueba de orientación se puede llevar a cabo; sin plano y sin balizas, no.

 En fin, ha sido éste un ejercicio de exageración y caricaturización acerca del comportamiento de unos individuos que probablemente no existan ( o tal vez si ), ya que cuesta creer en la existencia de alguien con una personalidad tan “desenfocada”. Para realizar estas descripciones no me he basado en nadie en particular sino en un compendio de varios personajes que me han venido a la mente. Por cierto, si yo tuviera que encasillarme en alguno de estos estereotipos, sin duda, lo haría en el primer ejemplo. ¿Y tú?,¿te reconoces en alguna de estas dos descripciones?

lunes, 15 de agosto de 2016

EVOLUCIÓN

  Hace aproximadamente un año se abrió para mí un periodo de reflexión, de revelación, un cambio; en definitiva, un tiempo de evolución. Cambié el chip respecto a algunas cosas. Por ejemplo, me replanteé el tiempo de mi vida que pasaba sentado en el asiento de cualquier tipo de vehículo en viajes de ida y vuelta a carreras de orientación. No me arrepiento de nada en este sentido, pero ahora se me antoja excesivo el tiempo necesario que se invierte en acudir a algunas carreras que no me aportan nada (planos con poco contenido técnico, planos repetidos y que no suponen un reto o desafío real, planos urbanos o pruebas de sprint en las que realmente no disfrutaba practicando la orientación,…).Es tiempo de identificar lo que me gusta y lo cierto es que mi prueba favorita es la clásica, o como mucho la media. Sprints, algunas urbanas, los he corrido, pero no me entusiasman. Por mi trabajo, no puedo ir a muchas carreras a las que me gustaría acudir, pero tampoco es cuestión de ir a otras sólo porque si puedo, cuando no me dicen nada. Mi bagaje de carreras y terrenos visitados es amplio y, aunque creo que es mucho más lo que me falta por conocer, el hacerlo puede implicar largos desplazamientos.

   Otro tema que no veo igual es el tiempo necesario para afrontar un proyecto de cartografía. He disfrutado bastante pasando muchas horas haciendo trabajo de campo y algo menos digitalizando el trabajo delante de la pantalla de un ordenador. Insisto, no me arrepiento del trabajo realizado y el tiempo invertido, pero a día de hoy se me antojan excesivas las horas necesarias para realizar un plano. Lo mismo puedo decir acerca de la organización de carreras; hoy me parece un trabajo cada vez menos estimulante y con el que ya no disfruto como lo hacía hace tiempo. ¿Puede decirse que mi compromiso por el desarrollo y asentamiento de la orientación ha descendido? Puede que sí, o simplemente he decidido que ya he dedicado a esto demasiado tiempo y que es algo que ya no va conmigo. Digamos que la orientación ocupaba un nivel de prioridad alto en mi vida y ahora ese nivel es menor y ha sido sustituido por otras actividades; porque, aunque no lo pareciera, siempre he tenido otras inquietudes y aficiones al margen de la orientación.

   Estos cambios no implican un abandono de la orientación, pienso seguir practicándola, pero con menos frecuencia y ya no dedicar tiempo a actividades paralelas (cartografía, organización de pruebas, etc..). La carrera de orientación me parece un estupendo modo de vivir la naturaleza, pero no es el único ni mucho menos, hay muchas actividades deportivas que también se desarrollan en plena naturaleza (senderismo, bici de montaña, etc..). ¿Existe algún otro factor que haya propiciado este “empujón” evolutivo? Sin duda. Primero, el tener otras actividades y ocupaciones que vienen a rellenar el tiempo que dedicaba a la orientación, y por otro lado, la degradación del entorno humano en el que venía moviéndome y que me ha llevado a sentir un profundo sentimiento de decepción hacia algunas personas que fueron influyentes para mi en otro tiempo. Aun recuerdo gratamente los tiempos en los que formábamos un grupo en cualquier carrera sin importar la edad, la procedencia, el club, el nivel físico o técnico. Sólo éramos gente con una afición en común y ganas de pasarlo bien; todos diferentes, pero todos iguales, nadie representaba el papel de un líder que no se necesitaba, nadie ostentaba una autoridad hacia los demás. Hoy en día, esa situación ha cambiado para peor.


   Es este un tema delicado ya que entramos en el terreno de los puntos de vista particulares y cada uno ve las cosas a su manera, pero cualquiera puede entender que se quiera evitar un entorno en el cual hay un puñado de personas que han llegado a la conclusión de que no soy merecedor de su respeto y de que no les gusta cómo gestiono mi vida. Tal vez por una confianza mal entendida y que no se dan cuenta que han perdido, estas personas me juzgan y critican, se permiten el lujo de meterse en mi vida para analizar malintencionadamente cada pequeño detalle, llegando incluso a contarme los cuartos y a decirme lo que tengo o lo que no tengo que hacer, a decirme en qué o en qué no debo gastarme el dinero. Increíble, pero cierto. Tengo muy claro lo que quiero en mi vida y lo que no estoy dispuesto a soportar y, por supuesto, no voy a tolerar la manipulación, el condicionamiento más o menos explícito ni la coacción directa y verme sometido al juicio y crítica de personas tóxicas que, desde mi punto de vista, son injustas e irrespetuosas. Podría alargarme mucho con este tema pero no creo que merezca la pena dedicar más tiempo a esta cuestión. Sólo puedo decir que a pesar de haber PERDIDO, por ejemplo, un contacto más frecuente con muchas otras personas con quienes tenía una buena relación, sin embargo, en mi interior, la sensación es la de haber GANADO, ganado en tranquilidad, en confianza y en coherencia conmigo mismo. A aquellos con los que me llevé y llevo bien decirles que sigo ahí y que pueden contactar conmigo cuando quieran y a los otros que les vaya bien, pero lejos de mí.

miércoles, 14 de enero de 2015

VENLA & JUKOLA. Curiosidades

   La primera curiosidad acerca de esta entrada es que, a pesar de ser la primera del 2015, trata acerca de una competición que se disputa siempre a mediados de junio. Muchos participantes en carreras de orientación saben que los relevos Venla & Jukola son la prueba de relevos de orientación a pie más conocida y popular en toda Europa y probablemente en todo el mundo. Es la competición “insignia” de la orientación finlandesa. La salida del relevo masculino (Jukola) supone un pico de audiencia en la televisión finlandesa año tras año. Los grandes equipos nórdicos y de otros países vecinos (Rusia, Estonia, Dinamarca, Letonia,…) preparan esta competición a conciencia porque es uno de esos grandes desafíos que merece la pena afrontar con lo mejor que cada uno puede dar de sí. Desde luego las cifras del relevo son impresionantes en cuanto a participantes y en cuanto a todo lo que mueve alrededor. Si para todo orientador acudir al O-Ringen puede ser equivalente a que un musulmán acuda a La Meca, el acudir al Venla & Jukola puede equivaler a que un musulmán se desplace a Medina, la otra ciudad santa de su religión.

   Mientras que el Venla, relevo reservado para las mujeres, discurre a plena luz del día en su totalidad, el Jukola, se disputa cuando la luz del día comienza a perder intensidad, sin embargo, no todas las postas corren en la oscuridad sino que, como en Finlandia las noches de junio son muy cortas, algunas no precisan del uso de lámparas frontales para poder correr y ver bien el plano. Aparte de estas generalidades que muchos pueden conocer, hay otros datos que no son tan relevantes, pero todo tiene un origen y una explicación. ¿Qué significan los términos Venla y Jukola? ¿Por qué los equipos del Jukola son de siete corredores? ¿Qué relación tiene esta competición con la identidad y la idiosincrasia finlandesas?

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   En el año 1870 nace la “literatura” en finlandés con la publicación de una novela titulada “Los sietes hermanos” (Seitsemän valjestä). Su autor fue Alexis Stenvall, si bien firmaba con el pseudónimo Aleksis Kivi. Alexis nació en 1834 en una aldea al Norte de Helsinki. Su padre era sastre y su madre ama de casa. Alexis no destacó como estudiante y, al igual que otros artistas, falleció presa del hambre, la miseria y finalmente, la locura. En 1872, año de su fallecimiento, la lengua finlandesa aún luchaba por emanciparse de la sueca, que seguía siendo la “culta” y “oficial”. El libro, en resumen, cuenta la historia de siete hermanos (por eso los equipos masculinos tienen siete componentes) quienes, sin más familia en el mundo, tratan de hallar su lugar en éste. Heredan de sus padres la granja de Jukola (que da nombre a la competición) y mantienen durante años una lucha interna por llevar una vida o bien más despreocupada relacionada con el bosque, o bien más laboriosa relacionada con el duro trabajo de vivir de la agricultura y la ganadería. En el libro se narran sus reyertas con los jóvenes de las aldeas cercanas, con la obligación de aprender a leer y escribir, con el alcohol, etc. A su vez son muchas las leyendas y cuentos populares finlandeses de se incluyen y que ayudan a que los lectores tomen conciencia de la identidad propia de un pueblo dominado ora por el imperio sueco ora por el ruso.

   En el libro hay un pasaje en el que los hermanos Juhani, Tuomas, Aapo, Simeoni, Timo, Lauri y Eero se ven obligados a correr desde su nuevo hogar en el bosque hasta la granja natal de Jukola. Tal aventura no les sucede a mediados de junio sino la misma noche de Navidad y la prisa no es por un motivo competitivo sino porque son acosados por una manada de lobos hambrientos. Pero esta es sólo una de las muchas aventuras que les ocurren y que invito a conocer con la lectura de un libro que se deja leer muy fácilmente.

   ¡Ah! Que, ¿de dónde viene el nombre de Venla? Venla es una joven vecina de la granja de Jukola, hija de la Vieja del Pinar, y a la que pretenden todos los hermanos, aunque finalmente es el mayor, Juhani, el que contrae matrimonio con ella. En el libro se la describe como: “La muchacha goza fama de ser hermosa: sus cabellos son del color de la herrumbre, sus ojos vivaces y penetrantes y su boca graciosa, aunque quizá un poco alargada. Es pequeña, regordeta, prieta de carnes, y se dice que muy fuerte. Tal es la encantadora palomita de los hermanos, revoloteando en el pinar”.

   Si a alguien le interesa esta historia le recomiendo la lectura del libro “Los siete hermanos” de Aleksis Kivi. Y aquí dejo un par de enlaces curiosos de dos canciones compuestas con ocasión de algunas ediciones de los relevos Venla & Jukola:  

https://www.youtube.com/watch?v=xdNrJoN4_wI

https://www.youtube.com/watch?v=adNaBqydIr8

martes, 5 de agosto de 2014

ORIENTACIÓN Y ENFERMEDAD, y 3. EL CASO DE LAS MUERTES SÚBITAS.

   Desde el año 1979 hasta el 1992, en el que se registró el último caso, se dieron en Suecia multitud de inesperadas muertes súbitas entre una población de orientadores jóvenes y de élite. La causa de dichas muertes no ha dejado de ser casi un misterio a día de hoy. Esta falta de seguridad a la hora de elaborar un diagnóstico claro e inequívoco provocó el que algunos especularan con la posibilidad de que dichos deportistas hubieran fallecido por estar sometiéndose a peligrosos tratamientos considerados como doping, lo cual vino a perjudicar la imagen del deporte en general y de la orientación en general. En este caso, la baja popularidad de la orientación en nuestro entorno impidió que el caso causara una mayor alarma social si bien algo si que “salpicó” a pesar de todo y, en la memoria de algunas personas, aun persiste la idea de que la orientación es ese deporte en el cual murieron de forma sospechosa varios de sus practicantes. Con esta entrada trataré de arrojar un poco de luz acerca de este controvertido caso.

  Con la autopsia de uno de los últimos orientadores suecos fallecidos se llegó a la conclusión de que la causa de la muerte súbita era una miocarditis (inflamación del músculo cardiaco) causada por una infección de Chlamydia Pneumoniae. Fueron muchas las pruebas y test realizados tanto en Suecia, como en Noruega y Dinamarca por parte de sus federaciones nacionales para analizar posibles infecciones, incidencia de las mismas, posibles soluciones, etc. Por ejemplo, se realizó una completa encuesta (SJO, primavera 1996, pag. 3-8) a una población de orientadores suecos, tanto de élite como de otros niveles menos exigentes. La conclusión obtenida fue que, en su opinión, las muertes se debieron a que los afectados continuaron entrenando de forma habitual e intensa a pesar de sufrir algún proceso que afectaba a las vías respiratorias a la vez que se daban síntomas cardiacos como dolor en el pecho, palpitaciones o taquicardia. Así pues el consejo inmediato fue el que se cesara toda actividad física ante síntomas como los citados y, en general, si se padecía cualquier proceso que afectara a las vías respiratorias, fuese cual fuese la causa, desde un vulgar resfriado a una gripe.

  En 1997, el Dr. Gabriel Anestad del departamento de virología del Instituto Nacional de Salud Pública de Oslo, Noruega, expuso una serie de posibles causas que explicaran las muertes súbitas inesperadas desde una perspectiva microbiológica (SJO, otoño 1997, pag. 74-75). Para empezar, este cardiólogo cita como causa de las muertes una cardiomiopatía (diferentes enfermedades degenerativas del músculo cardiaco) que, a diferencia de la miocarditis, no implica una inflamación del músculo cardíaco; si bien ésta se encontró entre un 10 y un 20 % de los casos y en un 60% al hacer las autopsias a los orientadores suecos.

  Relación de microbios que pueden causar miocarditis y la muerte súbita según el Dr. Anestad:

1.- Cualquier infección que provoque fiebre puede complicarse con miocarditis (infección de estreptococos, mononucleosis, gripe…). Por tanto, no es recomendable el practicar mucho ejercicio durante episodios febriles.

2.- Enterovirus. Este grupo incluye el virus de la poliomielitis, el virus ECHO y los virus Coxackie A y B. Las epidemias por estos enterovirus se dan casi todos los años en Escandinavia, generalmente a finales de verano y en otoño. El virus Coxackie B tiene especial predilección por el músculo cardiaco y a menudo causa miocarditis. Este es un virus con un periodo latente muy corto (1-2 semanas) por lo que se podría excluir como causa de estas muertes súbitas en concreto.

3.- Borrelia burgdorferi (Enfermedad de Lyme). Además de encefalitis (infección en el sistema nervioso central), esta bacteria, transmitida por las garrapatas, puede causar miocarditis. Todas las muestras de sangre tomadas a los orientadores suecos dieron negativa en presencia de esta bacteria. La enfermedad de Lyme aparece comentada en la entrada anterior de ORIENTACIÓN Y ENFERMEDAD.

4.- Chlamydia psittaci (psitacosis) puede causar miocarditis, a menudo en conjunción con una neumonía. Esta bacteria es transmitida por pájaros, en particular loros y periquitos. Dicha infección no se da normalmente en Escandinavia.

5.- Chlamydia pneumoniae (TWAR). Esta bacteria tiene una amplia distribución mundial. La infección se manifiesta generalmente en el tracto respiratorio y algunas veces puede causar neumonía. Sin embargo la mayor parte de las infecciones no son reconocidas. Nunca se han detectado muertes por esta bacteria en Noruega.

6.- HIV/SIDA. La acción de este virus puede complicarse con miocarditis.

7.- Arbovirus. Estos virus utilizan las garrapatas y mosquitos como vectores. En este grupo de virus hay gran variedad de virus diferentes que suelen causar infecciones sistémicas con encefalitis como la más común manifestación clínica pero también se dan con frecuencia síntomas en otros órganos. Es obvio que en este grupo de los arbovirus hay muchos virus sin descubrir.

  La conclusión final del Dr. Anestad es que si las muertes súbitas de los orientadores noruegos tuvieron una sola causa ésta debió ser la infección por parte de un arbovirus con una fuerte predilección por el músculo cardíaco. Y nuestra moraleja en todo este asunto de cara a prevenir males mayores debe ser el que si tenemos cualquier episodio de infección en las vías respiratorias, y mucho más si viene acompañado de síntomas cardíacos, debemos cesar inmediatamente los entrenamientos y competiciones y acudir al médico para que sea quien diagnostique la enfermedad y nos diga cómo tratarla así como cuando podemos reanudar los entrenamientos. Es triste perder el ritmo de entrenamientos y la forma física adecuada pero es peor perder la vida.

ORIENTACIÓN Y ENFERMEDAD, 2. LA ENFERMEDAD DE LYME.

   La enfermedad de Lyme o Lyme-Borreliosis es conocida como enfermedad con entidad propia desde finales de los setenta. Fue Allan Steere quien la describió en primer lugar como “Lyme-artritis”, y fue Willy Burgdorfer en 1981 quien la identificó como una infección bacteriana (Borrelia burrBorrelis burgdorferi) transmitida por las garrapatas (Ixodes ricinus). La manifestación clínica clásica se caracteriza por una marca en la piel que emerge a los pocos días de haberse dado la picadura de la garrapata (Erythema migrans, que se desarrolla como una marca roja con forma de anillo). Aunque no se trate, el erythema migrans puede desaparecer, pero de semanas a meses más tarde se pueden dar manifestaciones reumatológicas como la artritis, o el paciente puede sufrir problemas en su sistema nervioso tales como la inflamación de las raíces nerviosas o meningoencefalitis, y raramente arritmia cardíaca. Si se aplica un tratamiento con antibióticos tras la aparición del erythema migrans se puede eliminar, o al menos reducir, la posibilidad de que se presenten posteriormente complicaciones con síntomas reumatológicos crónicos o manifestaciones neurológicas. La artritis sufrida en estos casos es generalmente oligoarticular y recurrente, pudiendo devenir crónica y erosiva; afecta sobre todo a las articulaciones de la rodilla.

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   Sin embargo, el haber sufrido una o varias picaduras de garrapata no implica el haber sido infectado/a ni el tener que sufrir los efectos de la infección necesariamente. En primer lugar hay que tener en cuenta el que no todas las garrapatas son huéspedes de la bacteria borrelia; por ejemplo, hace dos décadas se estimaba que sólo del 5 al 30% de las garrapatas de Suiza podían transmitir dicha bacteria. Geográficamente, la enfermedad parece tener una distribución amplia y constante por toda Europa, sin embargo, en los Estados Unidos la enfermedad parece confinada a tres zonas específicas (Costa Noreste, MedioOeste y California). Por otra parte, hay que tener en cuenta el que los porcentajes de anticuerpos específicos en sangre de individuos incluidos en un grupo de riesgo como somos los practicantes habituales de la orientación son altos en comparación con otros individuos. No obstante, la existencia de anticuerpos no implica el no desarrollar síntomas de la enfermedad de Lyme.

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   Otra variable a tener en cuenta es el cambio que se puede dar en la población de garrapatas y en la proliferación de bacterias año tras año. Y otra es la “fuerza de atracción” individual a la picadura de la garrapata. Algunos estudios citan el que los individuos que no fijan el zinc en el organismo (oligoelemento metálico) son más propensos a sufrir estas picaduras. ¿Se puede dar esta enfermedad en España? Por supuesto. Y es conveniente saber que las garrapatas aparecen con más frecuencia en ecosistemas húmedos con temperatura suave y frecuentados por animales, tanto silvestres (ciervos, corzos, etc.) como domésticos (vacas, ovejas, etc.); y que suelen esperar a estos ocultas en la vegetación  herbácea más densa.

   ¿Qué acciones preventivas se pueden tomar para evitar esta enfermedad? En primer lugar elegir una equipación adecuada que cubra toda la superficie de la piel en piernas y tronco, al menos. Además, si somos propensos a sufrir las picaduras de las garrapatas, es conveniente el uso de algún repelente específico o de alguno genérico para insectos. También deberíamos acostumbrarnos a un protocolo de búsqueda de picaduras por toda la superficie de la piel, en especial en aquellas partes del cuerpo en las que la piel es más fina (reverso de codos y rodillas, zona genital, etc.). Y no debemos descartar la idea de llevar a carreras y entrenamientos un pequeño botiquín que incluya unas pinzas adecuadas para sacar las garrapatas que pretendan introducirse bajo la piel. Esta operación ha de realizarse con sumo cuidado ya que hay que asegurarse de que no dejamos dentro la cabeza del parásito.

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   ¿Cuándo debemos pensar que hemos sido infectados y ponernos en manos de un doctor? Si detectamos en alguna parte de nuestra superficie cutánea un erythema migrans, (recuérdese, un anillo rojizo) y más si, tras la picadura, sufrimos síntomas similares a los de una gripe (fiebre, dolor de cabeza, malestar) es muy probable el que se tenga que iniciar un tratamiento con antibióticos. Recuerdo que no es cuestión de dejarse llevar por pensamientos hipocondriacos y paranoides sino de hacer acopio de información acerca de las enfermedades que nos pueden aquejar para poder prevenir y actuar en caso de contagio.

  Enlaces de interés:

https://www.facebook.com/carla.guillenescriba.9?hc_location=friend_browser&fref=pymk  Enlaces de interés a través de una afectada que muchos conocéis.

http://es.wikipedia.org/wiki/Enfermedad_de_Lyme

http://www.aldf.com/pdf/Enfermedad_de_Lyme.pdf

lunes, 28 de julio de 2014

ORIENTACIÓN Y ENFERMEDAD, 1. LA HEPATITIS.

   Creo que somos mayoría los que practicamos la orientación porque, a pesar de su componente de aventura, es una actividad deportiva cuya práctica reporta beneficios tanto para la salud del cuerpo como para la de la  mente. Digo a pesar de su componente de aventura porque al practicarse en terrenos con suelo irregular y al aire libre no podemos negar el que hay un cierto riesgo de sufrir una serie de lesiones y dolencias que se pueden presentar con cierta frecuencia. Es hasta cierto punto lógico que los practicantes de la carrera de orientación terminemos las carreras e incluso sesiones de entrenamiento en bosque con arañazos y contusiones provocados por ramas, piedras, vallas, etc.; también con erupciones cutáneas provocadas por picaduras de origen animal y/o vegetal así como por reacciones alérgicas. Aunque, por fortuna menos frecuentes, también es común que se produzcan lesiones como los esguinces de tobillo y rodilla en diversos grados. Y no hemos de olvidarnos de las caídas, cuyo desenlace y gravedad pueden variar ostensiblemente.

   Existen, sin embargo, otro tipo de consecuencias adversas que no son exclusivas de la orientación pero que los orientadores y orientadoras hemos venido sufriendo a lo largo de los años y que son consideradas, no ya lesiones, sino enfermedades. Dichas enfermedades han llegado a condicionar desde el calendario de competiciones, a la obligatoriedad de llevar una indumentaria u otra para evitar contagios, etc. No me es grato tratar este tema pero creo que hay que tomárselo en serio porque alguno de los brotes de ciertas enfermedades que se han dado han llegado incluso a provocar la muerte de algunos miembros de esta nuestra gran familia de la orientación. Hoy en día vemos a algunos participantes que, incluso en carreras de bosque, llevan camisetas sin mangas o con pantalones cortos y sin proteger las piernas al completo. Yo quiero que  todos puedan correr a su aire, y si todo balance de daños quedara en unos simples arañazos la cosa no revestiría mayor gravedad, lo malo es que a veces las consecuencias son bastante más graves.

   A continuación daré alguna información que no pretende infundir miedo, sino respeto y prudencia. La baja frecuencia de situaciones críticas puntuales ya nos está diciendo que, en general, no debemos vivir y practicar la orientación de un modo temeroso, pero si que es conveniente aprender el que hay situaciones que pueden darse, así que lo más conveniente es prevenir y evitar algunas conductas.

hepatitis

   “Alrededor de 1960 muchos orientadores suecos comenzaron a desarrollar ictericia, un signo de hepatitis. Los casos eran tan numerosos que crecieron las sospechas. Se abrieron investigaciones tanto en Suecia como en Noruega. En Noruega 65 orientadores habían sufrido ictericia a lo largo de los últimos 10 años, la mitad de ellos en los últimos 2 años de esos 10. Seis de cada mil orientadores habían sufrido la enfermedad de un modo relativamente reciente. La situación en Suecia era incluso más grave. 178 corredores contrajeron la enfermedad en 1961, siete de cada mil orientadores habían contraído la enfermedad sólo en ese año. Al año siguiente el 80% de los casos de hepatitis en Suecia se dieron entre 25.000 orientadores, quienes sumaban sólo el 0´3% de la población. La situación se volvió dramática y estaba claro que había que hacer algo. En la primavera de 1962 la orientación se prohibió en Suecia. En Noruega se mandó a los orientadores el que usaran polainas u otra protección de rodillas a tobillos. El número de casos descendió, pero no mucho. En Suecia se obligó a correr con todo el cuerpo cubierto en 1963 y no se reportaron nuevos casos de ictericia. La obligatoriedad de correr con todo el cuerpo cubierto se mantuvo los dos años siguientes, de nuevo no se encontraron nuevos casos de ictericia. Parecía que el peligro había pasado. En 1965 las normas de vestimenta se relajaron. Esto dio lugar a que en Suecia se dieran inmediatamente 40 nuevos casos de hepatitis. En Noruega aparecieron 21 casos nuevos el mismo año, 12 de ellos en el mismo club. Las normas en cuanto a precauciones sanitarias prescritas por las organizaciones también se volvieron más estrictas. Tras ello, la aparición de la ictericia entre los orientadores se daba en la misma proporción que en el resto de la población. Se tardaron bastantes años desde que la ictericia fue descubierta hasta que se tomaron medidas drásticas para evitar su contagio, una de las razones es que los primeros casos aparecieron muy dispersos. Médicos diferentes atendieron casos distintos y la primera señal de hallarse ante una epidemia no pudo detectarse. La situación también se complicó porque muchos casos aparecieron durante el invierno y no durante la época de carreras. La forma concreta de hepatitis que aquejó a los orientadores tenía un período de incubación de 80 a 120 días. Aunque de todos los orientadores afectados sólo uno muriera de hepatitis fueron muchos los que sufrieron sus efectos durante años.”

   La situación descrita en este fragmento escrito por Bernt O. Myrvold no tiene que parecernos ajena, de un modo similar se repitió hace pocos años. ¿Significa esto el que hemos de correr exponiendo la mínima superficie de nuestra piel todo el tiempo? Pues no necesariamente, pero tampoco debería extrañarnos el que al ir a competir se requiera de nosotros el que corramos con manga larga y cubriendo también todas las piernas. Son medidas que se toman por nuestro bien y para evitar epidemias. De si se respetan o no dichas medidas, por mucho que nos moleste hacerlo, puede depender el que se llegue a prohibir temporalmente la práctica de la orientación por motivos de salubridad pública.

 

jueves, 17 de julio de 2014

EL NACIMIENTO DE LA ORIENTACIÓN

   Si preguntáramos a los practicantes de la orientación en España, así como de otros países, qué prueba ha sido considerada como el nacimiento de la orientación deportiva, probablemente muchos no tendrán ninguna información a este respecto (tampoco tienen ninguna obligación de tenerla, desde luego); algunos contestarían que les suena el nombre “Tjalve” en Noruega (sin saber si fue el lugar en el que se organizó, o si fue el club organizador, etc.), y como fecha aproximada dirían que a finales del siglo diecinueve, pero casi nadie podría aportar más datos.

   Para practicar la orientación no hace falta conocer las circunstancias del nacimiento de la misma, pero si se es una persona con inquietudes en torno a saber todo lo posible acerca de una de sus actividades favoritas yo creo que esta entrada puede ser de utilidad. Para algunos será una frikada o el fruto del aburrimiento de un talibán-O, pero bueno.

   La historia comienza con la fundación en 1890 del Club Deportivo Tjalve en Oslo (o Kristiania que era el nombre de la capital en aquella época) como el primer club de atletismo en pista y campo de Noruega. El objetivo del club era el fomentar la carrera a pie. El nombre fue tomado del personaje mítico noruego THJALVI, quien era compañero de THOR en sus viajes a Utgard. THJALVI era un corredor muy capacitado que una vez corrió en Hugi, pero perdió la carrera. Dos años después de la fundación del club éste organizó una carrera de sabuesos y liebre (carrera en la que varios participantes, los sabuesos, seguían a otro corredor, la liebre, que iba dejando señales por dónde pasaba y que los perseguidores utilizaban como pistas para darle alcance). Aunque todos los sabuesos perdieron el rastro de la liebre, la carrera fue considerada un éxito. El club también organizó carreras de sabuesos y liebre en 1894 y 1895. De momento los corredores socios del club ya usaban el bosque como su terreno de juego.

   En 1897 querían probar algo nuevo. En el Norsk Idraetsblad (Semanario Noruego de Deportes) del 14 de octubre de 1897, se encontraba una invitación que decía: “Competición de Orienteering organizada por el club Tjalve en Nordmarka: Son invitados a tomar parte en la misma otros clubes de atletismo de Kristiania. La salida se tomará desde Grottum en Sorkedalen a las 10 de la mañana. Se permite el uso de plano y brújula. El Concejo Noruego de Deportes hará la donación de los premios”. La invitación es para una competición de orientación, sin más explicaciones, excepto que se permite el uso de mapa y brújula. Así pues el deporte parece ser de carácter familiar, al menos para la parte de la población con afición a correr. La competición tuvo lugar el 31 de octubre de 1897.

   Mapas y brújula eran permitidos. ¿Pero cuáles se usaron realmente? Por desgracia no se guardan registros de dicho evento para probar esto o lo otro. Tras sopesar cuidadosamente las evidencias, Bertil Nordenfelt concluyó que probablemente era imposible terminar la carrera en el tiempo que invirtieron los mejores sin haber usado un mapa. Los participantes pudieron haber elegido un mapa de entre los cuatro disponibles:

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- Un mapa rectangular en escala 1:100.000 de 1872, pero basado en medidas antiguas.

- Un mapa regional de 1885-1887 pero basado en mediciones de 1880 con una equidistancia de 10 metros y una escala 1:25.000; desgraciadamente se necesitaban dos mapas adyacentes para disponer de la zona del recorrido.

- Un mapa de ski en escala 1:30.000 con equidistancia de 20 metros. Un buen mapa y elegido por Kristoffer Staver como el que se usó de forma más probable (a la izquierda).

- Una mapa de ski en escala 1:60.000 con equidistancia de 100 pies de 1895. Este era el mapa más moderno, pero basado en un mapa base bastante malo.

   Simplemente llegar a la zona de carrera era una tarea complicada dadas las comunicaciones de la época. La mayoría de los participantes probablemente anduvieron o corrieron unos 20 kilómetros para llegar a la granja Grottum. La granja era un punto de encuentro popular para muchos deportistas de Oslo en aquella época y como la salida era a las 10 de la mañana, la mayoría de los participantes seguramente hicieron noche en Grottum antes de la carrera. Sin embargo Axel Andersen cubrió la distancia desde Oslo a pie esa misma mañana, y aún así consiguió un quinto puesto. Otro corredor fue en bicicleta hasta Grottum esa misma mañana.

   A los participantes se les dieron treinta minutos para estudiar el recorrido antes de la salida, pero los organizadores recomendaron que ese margen se recortara de cara a futuras carreras. El recorrido tenía tres controles en granjas al Norte de Oslo, concretamente las de Finnerud, Slaktern y Bjornholt. La salida y la meta estaban en la granja Grottum. El recorrido tenía 10 kilómetros y medio. El mejor tiempo fue de 1:41:07. Menos de 10 minutos por kilómetro, lo cual es ciertamente un buen ritmo teniendo en cuenta el terreno y la equipación de aquella época.

Tjalve 02 001

   Sólo tomaron parte en la prueba ocho participantes, pero aún así parecía que el interés había sido notable. Una razón, incluso la principal razón, para dicho interés pudo ser la situación política de la época, la cual favoreció la aparición de actividades deportivas muy potenciadas en el ámbito militar (ski, tiro y orientación) y practicadas en el medio natural. De algún modo se trataba de que la población cerrara filas en torno a una idea de nación y, además, de un modo en que se valorara de modo especial el propio territorio. A la derecha otra posible versión del mapa utilizado, incluye asimismo el recorrido que se realizó.

   El club Tjalve organizó una segunda carrera el 2 de octubre de 1898, pero ninguno de los participantes acabó en menos de cinco horas y media. El club lo intentó de nuevo el 16 de octubre, y en esta ocasión acabaron 10 de los 11 participantes. En 1899 el club invitó a participar en lo que se llamó su carrera de orientación anual el 15 de octubre. En 1899 se hace referencia por primera vez a una cuota de inscripción de una corona noruega. ¿Se cobraba esta inscripción para hacer frente al gasto de los mapas? Se apuntaron 24 participantes y tomaron la salida 19. El recorrido tenía 10 km. y el tiempo ganador fue de 1:26:40 a cargo del lugarteniente Jens S. Hertzberg. Ese mismo año otros clubes organizaron carreras de orientación, como por ejemplo el Kristiania IF de Oslo y el Berums Verk IF del Oeste de la misma ciudad. Las competiciones comenzaron a extenderse fuera de Oslo, con dos carreras en Telemark. Desde entonces el deporte se dispersó poco a poco. Primero hacia el Oeste de Noruega con Bergen como centro de actividades y posteriormente hacia el Norte, a Alesund y Trondheim así como al resto de la Noruega más occidental.

   Fuente: Revista O-Sport. Abril del 2005. Por Bernt O. Myrvold.