La tan esperada cita con la isla esmeralda ya ha llegado, pero el tostón de viaje a Madrid en autobús y luego el vuelo a Dublín se me antojan agotadores antes incluso de haberlos iniciado. Para quedarse a cuadros al pensar que se tarda lo mismo en ir de Aranda a Madrid en autobús que en ir de Madrid a Dublín en avión. Increible pero cierto, dos horas y media cada trayecto, en fín...lo importante es que voy a tener la oportunidad de conocer lugares nuevos...
De verdad quería añadir este país a mi particular lista de países en los que he practicado orientación, y más teniendo en cuenta las cualidades del terreno que me esperaba. ¿Anadiré algún país más a la lista este año? Espero que sí, Europa otra cosa no tendrá, pero países tiene para parar un tren. Lo realmente importante no es “coleccionar” países sino ponerse a prueba en terrenos diferentes.
En Dublín nos esperan Ana y Ana, con el coche de una vamos a la casa de la otra. Desde el aeropuerto, y a pesar del cansancio, los ojos se abren y dejan pasar hasta el cerebro todo aquello que ven en este nuevo lugar. Reparto de encargos traidos desde España y cháchara a altas horas de la noche.
El piso de Ana y Kishor es pequeño pero muy apañado y sobre todo muy cercano al centro de Dublín. Los anfitriones, serviciales y generosos como pocos, ofrecen su amable hospitalidad y ésta es recibida con gratitud. Ana nos propone varias visitas para el día siguiente.
Mostrando entradas con la etiqueta Irlanda. Mostrar todas las entradas
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sábado, 10 de julio de 2010
DÍA 2-CONOCIENDO DUBLÍN, 1ª PARTE
Comienza la mañana con una visita al museo de la cerveza GUINNES, marca identificada automáticamente con Irlanda y muy conocida por sus famosas campañas publicitarias. Las proporciones de lo que mueve y ha movido esta marca de cerveza negra a lo largo de los muchos años de su historia es simplemente impresionante; y sí, hay muestra “gratuita”, una pinta bien tirada en lo más alto del museo, el bar GRAVITY. La visita merece la pena totalmente.
Después hay que comprobar cómo las gentes de estos lares disfrutan de un día soleado en los parques de la ciudad. Primero el parque de St. Stephen´s, más tarde un café moka en un Butler´s; después visita al parque de Merrion Square y por último al campus del Trinity College.
Ana y Kishor nos han citado para cenar bastante pronto porque luego nos vamos con algunos de sus amigos al canódromo. ¡GUAU! Nunca había estado en las carreras de perros y allí pongo en práctica mis dotes de observador de los cánidos y así apostar con una base ¿científica?. Con la ayuda de las estadísticas y con el examen visual de los perros conseguimos ganar en, al menos, 8 de las 10 carreras disputadas. Si me falla el curro aquí ya sé dónde ir a ganarme los €.
Más tarde damos una vuelta por los viejos muelles y canales, hoy renovados y con ejemplos de nueva arquitectura.
Después hay que comprobar cómo las gentes de estos lares disfrutan de un día soleado en los parques de la ciudad. Primero el parque de St. Stephen´s, más tarde un café moka en un Butler´s; después visita al parque de Merrion Square y por último al campus del Trinity College.
Ana y Kishor nos han citado para cenar bastante pronto porque luego nos vamos con algunos de sus amigos al canódromo. ¡GUAU! Nunca había estado en las carreras de perros y allí pongo en práctica mis dotes de observador de los cánidos y así apostar con una base ¿científica?. Con la ayuda de las estadísticas y con el examen visual de los perros conseguimos ganar en, al menos, 8 de las 10 carreras disputadas. Si me falla el curro aquí ya sé dónde ir a ganarme los €.
Más tarde damos una vuelta por los viejos muelles y canales, hoy renovados y con ejemplos de nueva arquitectura.
DÍA 3-CONOCIENDO DUBLÍN, 2ª PARTE
Hoy Ana no va a trabajar así que se calza sus deportivas, se pone ropa cómoda y nos dirige, en primer lugar, al parque más grande de Europa, el Phoenix Park. De camino vemos a bastante gente mayor que guarda cola para ir al BLOSSOM, la tradicional feria de jardineria.
En el parque Phoenix vemos un enorme monolito conmemorativo de varias batallas dedicado al Duque de Wellington; también, a lo lejos, un pedazo de cruz en el lugar en el que el Papa ofició la misa en su visita a Irlanda. Mucho más curioso que esto fue ver las manadas de ciervos y gamos que pueblan las praderas y bosquetes del parque. Acostumbrados a la presencia humana, estos animales toleran bien nuestra cercanía mientras rumian las hojas más tiernas y accesibles de los árboles.
Tras el parque, nos dirigimos al jardín botánico. Nada más entrar al mismo nos encontramos con el Presidente de la República de Irlanda, quien parece estar esperando a alguien para una visita oficial.
El jardín botánico es una joya con un gran número de especies distribuidas por familias o por su hábitat. Hay varios invernaderos bien preparados, unos con cáctus, otro con especies selváticas, otro con plantas exóticas, otro con especies de montaña, etc, etc...
Del jardín pasamos a un cercano cementerio, en el que se pueden ver múltiples ejemplos del arte funerario: cruces celtas, mausoleos, panteones, etc. Ah, aquí estaba de nuevo el Presi, continuando con su visita; si al final nos vamos a hacer colegas.
Tomamos un autobús y vamos hacia el centro de Dublín. Paseamos por sus calles visitando cafés con historia bellamente decorados con un estilo modernista, galerías comerciales dignas de ver y luego vamos a “Queen of tarts” para degustar un café con alguno de los dulces más típicos de Dublín: el pastel “carrot” y la tarta de queso con Bailey´s.
Después visita a la biblioteca pública para buscar alguna guía y fisgar un poco en los cercanos almacenes y modernas tiendas. Conozco a Bea y todos nos vamos después del “shopping” a tomar algo en un pub donde charlando y charlando se nos va el tiempo.
Fotos: http://picasaweb.google.es/BernardoNanclares/MIIRLANDA#
En el parque Phoenix vemos un enorme monolito conmemorativo de varias batallas dedicado al Duque de Wellington; también, a lo lejos, un pedazo de cruz en el lugar en el que el Papa ofició la misa en su visita a Irlanda. Mucho más curioso que esto fue ver las manadas de ciervos y gamos que pueblan las praderas y bosquetes del parque. Acostumbrados a la presencia humana, estos animales toleran bien nuestra cercanía mientras rumian las hojas más tiernas y accesibles de los árboles.
Tras el parque, nos dirigimos al jardín botánico. Nada más entrar al mismo nos encontramos con el Presidente de la República de Irlanda, quien parece estar esperando a alguien para una visita oficial.
El jardín botánico es una joya con un gran número de especies distribuidas por familias o por su hábitat. Hay varios invernaderos bien preparados, unos con cáctus, otro con especies selváticas, otro con plantas exóticas, otro con especies de montaña, etc, etc...
Del jardín pasamos a un cercano cementerio, en el que se pueden ver múltiples ejemplos del arte funerario: cruces celtas, mausoleos, panteones, etc. Ah, aquí estaba de nuevo el Presi, continuando con su visita; si al final nos vamos a hacer colegas.
Tomamos un autobús y vamos hacia el centro de Dublín. Paseamos por sus calles visitando cafés con historia bellamente decorados con un estilo modernista, galerías comerciales dignas de ver y luego vamos a “Queen of tarts” para degustar un café con alguno de los dulces más típicos de Dublín: el pastel “carrot” y la tarta de queso con Bailey´s.
Después visita a la biblioteca pública para buscar alguna guía y fisgar un poco en los cercanos almacenes y modernas tiendas. Conozco a Bea y todos nos vamos después del “shopping” a tomar algo en un pub donde charlando y charlando se nos va el tiempo.
Fotos: http://picasaweb.google.es/BernardoNanclares/MIIRLANDA#
DÍA 4-CAMINO A DONEGAL

Mañana de prisas, hay que ir al aeropuerto, unos toman un vuelo, otros hemos de recoger un coche de alquiler y salir hacia Donegal.
Un muchacho, al que me cuesta entender horrores, nos gestiona el alquiler de un Ford Focus bien equipado. Ya en carretera hay que adaptarse a la circulación por la izquierda, que ya caté hace años en Escocia. Lo más complicado viene al cambio de marchas y en las rotondas e intersecciones, pero poco a poco la cosa va bien.
Drogheda, Monaghan, Omagh y DONEGAL (o Dún na nGall en gaélico, que significa “la fortaleza de los extranjeros”). Donegal no es muy grande, pero tiene mucho ambiente porque es un punto a partir del cual hacer varias visitas interesantes y además es “capital” de condado. La zona de competición de los 3 días de Irlanda está a unos 10 kilómetros, al Noreste del lago Eske.
La amenaza del volcán islandés hizo que se retrasara al máximo el intento de reserva en un hotel por lo que, ya sin plazas disponibles, hubo que recurrir a un hostel, es decir un albergue, que si bien es más barato, también dispone de menos comodidades. Pero bueno, los que conocemos el suelo duro, nos adaptamos a lo que sea y al final el hostel resulta bastante bien porque hay muy buen rollo. Linda, la dueña del hostel, es una tía con un sentido del humor de la leche, las anécdotas con ella son numerosas y la química del cachondeo surge casi al instante. Además el ir y venir de gentes de todas partes dan color al día a día en el alojamiento.
Tras una visita a Donegal para comer, hacer compras, buscar información en turismo, etc, hay que ir a ver algo, ya que al día siguiente la carrera es corta y empieza por la tarde. Cualquier destino lejano se hace poco apetecible así que al final la visita es a unas playas situadas al Sur de la bahía de Donegal. Dichas playas son muy largas, de arena fina, con una barrera de dunas y con muchas algas en algunas zonas. La soleada tarde invita a caminar por la orilla y a llevar la vista a paisajes lejanos bastante diferentes a los habituales de la meseta castellana. El baño no parece recomendable por la temperatura de las aguas; hay gente con motos de agua pero llevan trajes de neopreno. Ya por la noche es tiempo para cenar y tomarse unas pintas, bien de Guinnes bien de Smithwiks, una cerveza de media fermentación bastante conocida por toda Irlanda. El REEL INN es un pub con música en vivo todas las noches. La primera noche allí estaba siendo retransmitida para la televisión la sesión de música tradicional. La fauna propia de este pub es digna de ver, incluido un borrachín que anda como Chiquito de la Calzada, habla solo y que lleva en las manos una pinta de cerveza y un chupito de whisky; se ve que ante la duda se dijo: “Pues los dos”.
Un muchacho, al que me cuesta entender horrores, nos gestiona el alquiler de un Ford Focus bien equipado. Ya en carretera hay que adaptarse a la circulación por la izquierda, que ya caté hace años en Escocia. Lo más complicado viene al cambio de marchas y en las rotondas e intersecciones, pero poco a poco la cosa va bien.
Drogheda, Monaghan, Omagh y DONEGAL (o Dún na nGall en gaélico, que significa “la fortaleza de los extranjeros”). Donegal no es muy grande, pero tiene mucho ambiente porque es un punto a partir del cual hacer varias visitas interesantes y además es “capital” de condado. La zona de competición de los 3 días de Irlanda está a unos 10 kilómetros, al Noreste del lago Eske.
La amenaza del volcán islandés hizo que se retrasara al máximo el intento de reserva en un hotel por lo que, ya sin plazas disponibles, hubo que recurrir a un hostel, es decir un albergue, que si bien es más barato, también dispone de menos comodidades. Pero bueno, los que conocemos el suelo duro, nos adaptamos a lo que sea y al final el hostel resulta bastante bien porque hay muy buen rollo. Linda, la dueña del hostel, es una tía con un sentido del humor de la leche, las anécdotas con ella son numerosas y la química del cachondeo surge casi al instante. Además el ir y venir de gentes de todas partes dan color al día a día en el alojamiento.
Tras una visita a Donegal para comer, hacer compras, buscar información en turismo, etc, hay que ir a ver algo, ya que al día siguiente la carrera es corta y empieza por la tarde. Cualquier destino lejano se hace poco apetecible así que al final la visita es a unas playas situadas al Sur de la bahía de Donegal. Dichas playas son muy largas, de arena fina, con una barrera de dunas y con muchas algas en algunas zonas. La soleada tarde invita a caminar por la orilla y a llevar la vista a paisajes lejanos bastante diferentes a los habituales de la meseta castellana. El baño no parece recomendable por la temperatura de las aguas; hay gente con motos de agua pero llevan trajes de neopreno. Ya por la noche es tiempo para cenar y tomarse unas pintas, bien de Guinnes bien de Smithwiks, una cerveza de media fermentación bastante conocida por toda Irlanda. El REEL INN es un pub con música en vivo todas las noches. La primera noche allí estaba siendo retransmitida para la televisión la sesión de música tradicional. La fauna propia de este pub es digna de ver, incluido un borrachín que anda como Chiquito de la Calzada, habla solo y que lleva en las manos una pinta de cerveza y un chupito de whisky; se ve que ante la duda se dijo: “Pues los dos”.
DÍA 5-PRIMERA CARRERA EN LOUGH ESKE

La mañana vuelve a ser soleada, ni una nube en el cielo, ¿cuánto durará esta racha de buen tiempo? Desde el principio el clima ha sido estupendo, ni una gota de lluvia, ojalá no llueva en las carreras.
Unas compras y una ensalada bien cargada para comer que luego hay que salir al bosque, bueno bosque no, porque resulta que el terreno en el que se desarrollan las carreras no tienen ni un árbol, y ni un arbusto. INCREIBLE, pero cierto. Todo el terreno es un herbazal de suelo pantanoso con un relieve sinuoso, poco uniforme, con cotas, cortados y poco más.
La carrera cuenta apenas con 160 participantes y no todos corren los tres días. En el registro no te dan ni boletín, ni un pequeño obsequio, ni nada. Te dan la bienvenida y porque vienes de España sino ni eso. El paseo a la salida, dicen que es de 1 km., mentira, son 1 y medio, por lo menos. En previsión de mal tiempo, han colocado una tienda para dejar ropa de recambio si fuera necesario.
Ya en espera de la salida charlo con Jorge, un valenciano que se ha venido a la carrera con un vuelo Alicante-Derry. Él participa en H-35 y viene, como yo, con ganas de moverse y adaptarse en un terreno diferente.
Se notan algunas miradas de los participantes irlandeses, parecen pensar: “Este no me suena, ¿de dónde vendrá? Parece español”. Y es que, curiosamente, suelen acertar los jodidos. No parecen dudar pensando en si eres portugués, italiano, griego, español o lo que sea, directamente oyes “spanish” tras de ti.
Tomo la salida y me aferro a la brújula como un poseso ya que intento identificar las formas del terreno y no hay manera, así con más miedo que vergüenza me voy desviando casi sin querer hasta que relocalizo en 3 grandes piedras y al poco veo la baliza a cierta distancia. Nada más salir del primer control sumerjo las dos piernas en una zona pantanosa que no aparece como impasable. Pufff, qué larga se me va a hacer esta carrera... poco a poco voy adaptándome al terreno y a la interpretación del plano. Toda una ciencia el intentar identificar dónde el suelo es más sólido y dónde vas a hundirte, unas veces aciertas y otras no: ¡CHOFFF!
Tras la carrera ducha y a cenar, que allá se adelantan las horas de comer y cenar. Jorge se viene al “Castle Bar”, un pub-restaurante-bar de copas, etc, donde se puede comer y luego tomar unas pintas hasta que cierran. Volvemos al Reel Inn y esta noche la sesión es más sosa, más turística, pero bueno lo más divertido es contemplar la fauna humana que ronda en torno a esta pachanga tradicional.
Unas compras y una ensalada bien cargada para comer que luego hay que salir al bosque, bueno bosque no, porque resulta que el terreno en el que se desarrollan las carreras no tienen ni un árbol, y ni un arbusto. INCREIBLE, pero cierto. Todo el terreno es un herbazal de suelo pantanoso con un relieve sinuoso, poco uniforme, con cotas, cortados y poco más.
La carrera cuenta apenas con 160 participantes y no todos corren los tres días. En el registro no te dan ni boletín, ni un pequeño obsequio, ni nada. Te dan la bienvenida y porque vienes de España sino ni eso. El paseo a la salida, dicen que es de 1 km., mentira, son 1 y medio, por lo menos. En previsión de mal tiempo, han colocado una tienda para dejar ropa de recambio si fuera necesario.
Ya en espera de la salida charlo con Jorge, un valenciano que se ha venido a la carrera con un vuelo Alicante-Derry. Él participa en H-35 y viene, como yo, con ganas de moverse y adaptarse en un terreno diferente.
Se notan algunas miradas de los participantes irlandeses, parecen pensar: “Este no me suena, ¿de dónde vendrá? Parece español”. Y es que, curiosamente, suelen acertar los jodidos. No parecen dudar pensando en si eres portugués, italiano, griego, español o lo que sea, directamente oyes “spanish” tras de ti.
Tomo la salida y me aferro a la brújula como un poseso ya que intento identificar las formas del terreno y no hay manera, así con más miedo que vergüenza me voy desviando casi sin querer hasta que relocalizo en 3 grandes piedras y al poco veo la baliza a cierta distancia. Nada más salir del primer control sumerjo las dos piernas en una zona pantanosa que no aparece como impasable. Pufff, qué larga se me va a hacer esta carrera... poco a poco voy adaptándome al terreno y a la interpretación del plano. Toda una ciencia el intentar identificar dónde el suelo es más sólido y dónde vas a hundirte, unas veces aciertas y otras no: ¡CHOFFF!
Tras la carrera ducha y a cenar, que allá se adelantan las horas de comer y cenar. Jorge se viene al “Castle Bar”, un pub-restaurante-bar de copas, etc, donde se puede comer y luego tomar unas pintas hasta que cierran. Volvemos al Reel Inn y esta noche la sesión es más sosa, más turística, pero bueno lo más divertido es contemplar la fauna humana que ronda en torno a esta pachanga tradicional.
DÍA 6-SEGUNDA CARRERA EN LOUGH ESKE
Esta vez la carrera es por la mañana y más larga que el día anterior. Subida hacia la salida, que hoy está más lejos, a 2 km.
En esta ocasión corro más mentalizado y con más ganas. Apenas cometo errores pero cerca del control 13 entro al trapo y me voy a una baliza cercana que no es la mía. La tontuna me resta minuto y medio más o menos. Aquí soy alcanzado por el ganador de la categoría, un húngaro que zumba que se las pela. No soy capaz de acabar a su ritmo.
Tras la carrera viene la comida y después una siesta. El temprano amanecer y la no existencia de persianas en estas latitudes hacen que acumule horas de sueño de poca calidad, por lo que caigo rendido en plena digestión, la cerveza también ayuda. La tarde transcurre tranquila aunque con la pesadumbre de no haber ido a hacer alguna visita a los numerosos sitios interesantes que hay cerca de Donegal, pero bueno, es lo que tiene la dinámica de las carreras.
Por la tarde-noche cena en un italiano; un platazo de pasta viene bien para tener hidratos en el cuerpo. Lo gracioso es que se les jode la alarma y un pitido infernal hace que vayan moviendo a todos los clientes a la planta superior. Bueno, lo mismo da arriba que abajo. Después hay que ir al Castle Bar, junto al viejo castillo de Donegal, para tomar unas pintas y mezclarse con los nativos.
En esta ocasión corro más mentalizado y con más ganas. Apenas cometo errores pero cerca del control 13 entro al trapo y me voy a una baliza cercana que no es la mía. La tontuna me resta minuto y medio más o menos. Aquí soy alcanzado por el ganador de la categoría, un húngaro que zumba que se las pela. No soy capaz de acabar a su ritmo.
Tras la carrera viene la comida y después una siesta. El temprano amanecer y la no existencia de persianas en estas latitudes hacen que acumule horas de sueño de poca calidad, por lo que caigo rendido en plena digestión, la cerveza también ayuda. La tarde transcurre tranquila aunque con la pesadumbre de no haber ido a hacer alguna visita a los numerosos sitios interesantes que hay cerca de Donegal, pero bueno, es lo que tiene la dinámica de las carreras.
Por la tarde-noche cena en un italiano; un platazo de pasta viene bien para tener hidratos en el cuerpo. Lo gracioso es que se les jode la alarma y un pitido infernal hace que vayan moviendo a todos los clientes a la planta superior. Bueno, lo mismo da arriba que abajo. Después hay que ir al Castle Bar, junto al viejo castillo de Donegal, para tomar unas pintas y mezclarse con los nativos.
En la foto se puede ver un ejemplo de las hierbas que cubren el terreno, aunque, sorprendentemente, estos cepellones tan verdes se pueden encontrar en algunos puntos concretos de la Calabaza.
DÍA 7-TERCERA CARRERA Y VUELTA A DUBLÍN
Hoy la carrera tiene salida a la caza, lo cual no me parece una buena decisión dada la extrema visibilidad del terreno. Las salidas son por recorrido y no por categoría, así que salgo a un segundo de un veterano que gentilmente me da un plano. El juez de salidas da dos toques de silbato después de reirse de la escasa diferencia que nos separa. Este corredor (H50, supongo) está en forma pero técnicamente falla más que una escopeta de feria; a veces se me va por físico pero luego le pillo o incluso le paso por técnica.
Incomprensiblemente el primer control se nos atraganta a un montón de corredores. Afortunadamente yo no pierdo mucho tiempo.
El recorrido me resulta bastante duro físicamente y también tiene algunos puntos técnicamente complicados. Tras una extenuante subida al control 14º, el punto 15 se me atraganta, no sé muy bien porqué pero interpreto mal una cota y no me doy cuenta de que el control no puede estar tan cerca de la vaguada recién pasada. Total, cagada que me deja fuera de la lucha por los primeros puestos.
Tras la carrera una duchita y algo de comer antes de volver a Dublín, donde la lluvia impera y nos empapa en un paseo vespertino. Para tomar algo y cenar vamos a Porterhouse, un local tradicional que elabora sus propias cervezas. Tomamos algo de picar y degustamos algunas cervezas propias del establecimiento. Después una vuelta por Temple Bar y a dormir.
Recorrido 3º día en: http://picasaweb.google.es/BernardoNanclares/MIIRLANDA#
Incomprensiblemente el primer control se nos atraganta a un montón de corredores. Afortunadamente yo no pierdo mucho tiempo.
El recorrido me resulta bastante duro físicamente y también tiene algunos puntos técnicamente complicados. Tras una extenuante subida al control 14º, el punto 15 se me atraganta, no sé muy bien porqué pero interpreto mal una cota y no me doy cuenta de que el control no puede estar tan cerca de la vaguada recién pasada. Total, cagada que me deja fuera de la lucha por los primeros puestos.
Tras la carrera una duchita y algo de comer antes de volver a Dublín, donde la lluvia impera y nos empapa en un paseo vespertino. Para tomar algo y cenar vamos a Porterhouse, un local tradicional que elabora sus propias cervezas. Tomamos algo de picar y degustamos algunas cervezas propias del establecimiento. Después una vuelta por Temple Bar y a dormir.
Recorrido 3º día en: http://picasaweb.google.es/BernardoNanclares/MIIRLANDA#
DÍA 8-VUELTA A ESPAÑA
Los anfitriones se han ido a trabajar, así que se aprovecha para hacer algunas compras de última hora y dar el último paseo por Dublín antes de coger el vuelo de vuelta a Madrid. Tras devolver el coche de alquiler, vamos con el tiempo suficiente para tomar una última pinta de Guinnes en un pub del aeropuerto.En el vuelo hay un montón de irlandeses que supongo van a España con la idea de disfrutar de un clima, al menos, tan bueno como el que han disfrutado en su país la última semana, sin embargo parece que no va a ser así. Al final, el regusto que me queda de mi visita a Irlanda es muy agradable si bien me ha sabido a poco; me gustaría volver para visitar sus parques nacionales, sus costas, sus megalitos, sus otros muchos pubs y sobre todo sus gentes, amables y tranquilas, con un toque de locura y mucho humor, al menos eso parece, supongo que también los habrá bordes, como en todas partes.
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